’71
'71 ● 2014 ● Reino Unido ● 1h 39min
”Desasosegante. Sobria, efectiva y terrorífica.”
★★★★






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El durísimo enfrentamiento irlandés entre católicos y protestantes, ha servido en varias ocasiones, para proporcionarle al cine británico, un interesante punto de partida. Bien para contarnos hechos ocurridos en la realidad (Bloody Sunday (Paul Greengrass, 2002)) o quizá para utilizar el conflicto como base para otras historias, como es el caso de la cinta que nos ocupa.

Estamos en 1971, el ejército británico debe mediar en las manifestaciones entre católicos y protestantes. Una mañana, una revuelta… bastan pocos segundos para que el pelotón de soldados abandone por error al joven e inexperto Gary Hook, que deberá sobrevivir durante toda la noche a la implacable caza de aquellos que lo quieren muerto.

Yann Demange debuta en la dirección tras su paso por la televisión (por series como Dead set: Muerte en directo) y lo hace de tal forma que parezca fácil. Una de las principales bazas con las que juega ’71 es su espléndida forma en la que está rodada, muy alejada de la cámara en mano, montaje a toda velocidad, diálogos cortos… Aquí, Demange, se toma su tiempo, contándonos una terrible historia que bien hasta podría ser una cinta de terror.

Apoyado por un elenco casi desconocido pero muy bien seleccionado, la película se apoya en la sobria pero efectiva interpretación del joven Jack O’Connell, cuya carrera se ha disparado desde su participación en títulos casi desconocidos en nuestro país como las espléndidas Eden Lake (James Watkins, 2008) o Harry Brown (Daniel Barber, 2009), ambas estrenadas directamente en formato doméstico. O’Connell realiza una interpretación con apenas diálogo, pero muy convincente, trasladando a su personaje a un infierno muy particular que deja ver la naturaleza humana en situaciones de caos o lucha de ideales.

Las calles de Belfast (en realidad son las calles de la ciudad británica de Blackburn) también son otro personaje más de una historia llena de complots y en donde no puedes confiar prácticamente en nadie y si lo haces, has de tener mucho cuidado con lo que dices o haces. Esa desconfianza está muy bien transmitida al espectador, gracias no sólo a lo convincente de los intérpretes, sino a una espléndida atmósfera en donde las sombras y la música (de David Holmes, habitual colaborador de Steven Soderbergh) juegan un papel importante.

Demange ha mantenido en ’71 una tensión que nos permite quedarnos atrapados en la película. Ha sabido colocar muy bien la cámara en cada una de las escenas, dejando protagonismo a la acción de éstas y permitiendo a la vez, que seamos partícipes de la historia. No hay montajes acelerados, no hay cortes rápidos, todo se comprende muy bien en imágenes.

La historia de ’71 quizá exija al espectador estar pendiente de lo que sucede, de los personajes que deambulan. Permite una mirada diferente a un conflicto que dejó a la luz multitud de defectos en la naturaleza humana y además no deja tiempo para apenas descanso, aunque si que quizá sería importante señalar que algunos pasajes pueden resultar algo lentos, pero no es quizá excusa para nada. La sensación de desasosiego que transmite, lo compensa con creces.

Interesante visión de Demange sobre el conflicto y que, sin dejarlo de lado, no lo hace protagonista, sino que es un elemento más de la historia, una historia sobre cómo sobrevivir, sobre cómo saber en quien confiar.