Act of Valor ● 2011 ● USA ● 1h 50min
★★★★★

Acto de valor

No es más que un bonito anuncio del ejército americano.

Como si de una especie de homenaje se tratase, Acto de valor nos lleva de la mano de un grupo de Navy Seals, uno de los cuerpos de élite del ejército norteamericano. Salvo como cinta de acción, lo cierto es que su intento de transmitir algo queda bastante en el aire.

Quizá la idea de Acto de valor pueda estar bien, quizá sólo aquellos que comparten actividad profesional con sus protagonistas, puedan apreciar al cien por cien lo que McCoy y Waugh nos han querido contar, pero lo cierto es que la película no es precisamente una declaración de intentar renovar. Aunque su creación se llevaba fraguando desde la Segunda Guerra Mundial, no sería hasta los sesenta (con Kennedy en la presidencia norteamericana) cuando este cuerpo adquirió su nombre. Acto de valor nos coloca junto a un pelotón de estos profesionales del combate, cuya misión es la de encontrar a un peligroso terrorista.

Acto de valor, en el fondo (muy en el fondo) trata de rendir homenaje a los heróicos soldados que protegen la amada madre América. Y es que el cine norteamericano, e incluso la sociedad, siguen viviendo bajo ese miedo casi constante de ser atacados de nuevo. Es precisamente esa necesidad de sentirse protegidos la que parece que les ha llevado a realizar productos como éste.

Su principal atractivo reside en que sus protagonistas son auténticos Navy Seal (eso se aprecia en las primeras escenas) y que las coreografías de las escenas de acción están impecablemente rodadas. La cinta tiene 4 escenas clave y sin duda son lo mejor de toda la película. Pero también es verdad que salvo esos 4 bloques (quizá sobre todo el primero) la película empiece un particular descenso en cuanto a ritmo. El comienzo (los primeros treinta o cuarenta minutos) está muy bien planteado, casi como si fuera un episodio de 24, con sus enormes diferencias, pero en cuanto a la trama si que podría ser un buen ejemplo.

Las partes dramáticas hacen caer la cinta. Ese intento de conmover al espectador mediante escenas de despedidas, de camaradería… apoyadas por una forzada música dramática… no terminan de encajar en una historia sobre hombres duros, tipos de la guerra. Es cuando se intenta “humanizarlos” (más todavía) cuando la cosa no va por buen camino.

Acto de valor es una película corriente, con cierto estilo con una calida de producción muy por encima de productos similares (hay que tener en cuenta que los efectos digitales son bastante escasos), pero sobre todo tras verla, uno tiene la sensación de haber jugado a un videojuego, de habérselo pasado bien (si ha entrado en su juego), y dudo mucho que sea esa su intención. Correcta y escasa en muchos aspectos, Acto de valor más bien parece un enorme anuncio publicitario del ejército norteamericano, aunque tenga una historia que contar.