Alien, el octavo pasajero
Alien ● 1979 ● USA-Reino Unido ● 1h 57min
”Terror y suspense en una cinta totalmente redonda.”
★★★★★






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Aunque la premisa de Alien, el octavo pasajero (Ridley Scott, 1979) no es precisamente una maravilla, a día de hoy, sí lo fue cuando su estreno marcó un antes y un después en la ciencia ficción cinematográfica, y de hecho durante años, hemos podido ver historias similares, con alguna que otra pequeña alteración, pero con una premisa casi idéntica.

Scott, sobre una historia de Dan O’Bannon (guionistas de la opera prima de John Carpenter, Estrella oscura (1974)) y Ronald Shusett, amplios conocedores del material que manejaban. Pero buena parte de la fórmula mágica que ha destilado la cinta de Scott, es principalmente por tres razones.

La primera, el propio director. El británico, que venía de hacer su primer largometraje, la cinta de época Los duelistas (1977), se embarca en un proyecto muy diferente. El manejo del suspense, el terror y la incertidumbre en cada escena sin duda marca una diferencia sobre otras cintas ambientadas en el espacio.

El espectador es partícipe de ese aislamiento y para ello entramos en la segunda razón, y es la espléndida banda sonora de Jerry Goldsmith. El uso de una mínima instrumentación para elaborar escenas agobiantes, implica sobremanera al espectador en todo momento. El sonido se mezcla, en ocasiones, con la partitura de Goldsmith, creando una atmósfera malsana e insegura que no nos transmite nada bueno.

Al ambientación puede ser el tercer factor para que Alien, el octavo pasajero se haya convertido en un clásico y que todavía hoy en día sea una cinta admirada. La producción cuenta con un altísimo nivel, en donde da la sensación de que todo lo que vemos en pantalla funciona y/o tiene una utilidad. Algo que el propio Scott siempre ha cuidado en cada una de sus películas, sobre todo cuando su historia se desarrolla en el espacio.

Alien, el octavo pasajero es una cinta soberbia, llena de detalles con una mixtura entre el terror y el suspense que, hoy en día, sigue sin ser superada. Scott, Goldsmith y el equipo de producción, son los principales intérpretes de esta maravilla cinematográfica.

No se puede dejar pasar tampoco el reparto que hay tras la película. Empezando por Sigourney Weaver (heroína por antonomasia del cine moderno), pasando por John Hurt, la histérica Verónica Cartwright o el impasible Tom Skerrit, en el papel de Dallas, o incluso la pareja Yaphet Kotto y Harry Dean Stanton.

En el elenco, creíble prácticamente en toda la película también incluimos a Ian Holm, personaje casi imprescindible en la historia y que, a pesar de encarnar a un robot, sin duda su actuación es la más humana de todas, algo que se repite en toda la saga con los rostros de Lance Henriksen en Aliens (El regreso) (James Cameron, 1986) o Michael Fassbender en Prometheus (Ridley Scott, 2012). Y es que el ser humano siempre quiere saberlo todo y quiere aprovecharse de todo.

Sin duda una cinta de obligada visión por todo lo que contiene y que marca un antes y un después en la ciencia ficción, gracias a su esmeradísima realización. Una lástima que pocas películas de Scott tengan el mismo nivel, algo que se podría contar incluso con los dedos de una mano.

El año: 1979

Hablar del cine de ciencia ficción y no mentar Alien, el octavo pasajero (Ridley Scott, 1979) es casi como visitar París y no ver la Torre Eiffel. Referente tanto del género como del terror, la película tuvo la suerte de compartir cartelera con Apocalypse Now (Francis Ford Coppola, 1979), Mad Max (George Miller, 1979) o la cinta de Woody Allen, Manhattan. Pero el terror del misterioso pasajero no dejó indiferente a nadie y aunque no llegó a ser la primera en las listas, al menos dejó un Oscar a sus Efectos Especiales y un legado que, a día de hoy, ha servido como fuente de inspiración a otras películas.