Apollo 18
Apollo 18 ● 2011 ● USA-Canadá ● 1h 26min
”Una cinta que llega tarde y además no despierta demasiado interés.”
★★★★






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El director madrileño vuelve al candelero con Apollo 18, cinta que mezcla el subgénero del “found footage” con el terror. Aunque la idea, en un principio, se plantea bastante interesante, el director se ha visto muy cerrado por el material que ha decidido utilizar, y el resultado dista mucho de una buena cinta que, por lo menos, asuste.

Apollo 18 se basa en la premisa de que una nueva misión espacial de la NASA viaja hasta la luna y allí descubren que “algo” ha terminado con los tripulantes de una nave. Cuando recuperan el material filmado, se encuentran con el misterioso resultado.

López-Gallego debuta así en los Estados Unidos con la que es su primera producción en las américas. Con la espléndida El rey de la montaña (2007) se le abren las puertas a Hollywood y tras este producto, rueda Open Grave (2013) (únicamente estrenada en el Festival de Sitges), igual de fallida que ésta Apollo 18. El problema de ambas quizá sea doble, por un lado el ritmo y por otro lado una historia que no termina de enganchar.

El subgénero del “found footage” (metraje encontrado) puede dar muchas alegrías, pero igualmente cuenta con demasiadas limitaciones. Aquí ha radicado principalmente el problema con Apollo 18, una película que a pesar de contar con una buena idea, termina por convertirse en un periplo sin un rumbo concreto y lleno de altibajos de ritmo que no hacen más que cansar al respetable. La cinta no funciona como debería.

Otra de las grandes lacras que arrastra la película es que ya no sorprende. Paranormal Activity (Oren Peli, 2007) fue una de las pioneras en explotar al máximo este subgénero, y tampoco era nueva en la clase, antaño títulos como Holocausto caníbal (Ruggero Deodato, 1980) o El proyecto de la bruja de Blair (Daniel Myrick y Eduardo Sánchez, 1999) ya dieron con esta fórmula con éxitos diferentes. López-Gallego, en esta ocasión tira de efectos especiales para aderezar la realidad, por lo que cuenta con más ventaja que antes.

Apollo 18, como todas las cintas de este tipo, cuenta con caras totalmente desconocidas (posiblemente requisito imprescindible para que todo parezca más real), algo que ayuda pero no termina de encajar dentro de toda la historia, puesto que las interpretaciones son bastante flojas. No hay mucha más superficie donde los actores puedan moverse, y eso lastra enormemente su trabajo. El resultado son personajes sin alma y con escaso interés.

La cinta termina resultando hasta un poco pesada. Intenta levantarse en algunos aspectos, mediante escenas que tratan de despertar el interés, de involucrar al espectador, pero al final ninguna cuaja. El resultado de tantas fallas es quizá lo que la haya retrasado su limitadísimo estreno en las salas comerciales.

Una película fallida, con escaso interés y únicamente para comprobar que quizá López-Gallego no debería de salirse mucho de la ficción pura y dura, donde parece que ha tenido mucho más éxito que en otros subgéneros.