Arctic
★★★★★
No termina de ser redonda, sobre todo por que falta drama

Ártico |(Joe Penna, 2018)

Una historia de supervivencia pone al actor danés Mads Mikkelsen en la piel de un hombre que lleva tiempo esperando ser rescatado de los confines del mundo helado. La película Ártico (Joe Penna, 2018) nos traslada hasta lo más helado de nuestro planeta en un viaje sobre la supervivencia, el valor y las ganas de vivir, todo ello a través de una historia con escasos diálogos e interpretaciones notables. Una película que recuerda, por temática, a la cinta de J.C. Chandor Cuando todo está perdido (2013).

El trabajo de Joe Penna se ha reducido a varios cortometrajes y algunos episodios para series de televisión bastante poco conocidas. Con Ártico da el salto hacia el gran público y lo hace con una historia sencilla, seguramente poco original, pero que tiene algunos ingredientes que la convierten en una cinta a la que, al menos, deberíamos darla una oportunidad.

Está protagonizada por Mads Mikkelsen, uno de los actores europeos con mejor trayectoria. La estrella, que vio debutar en la dirección a Nicolas Widing Refn con Pusher: Un paseo por el abismo (1996), o que ha aparecido en cintas algo más “mainstream” como Doctor Strange (Doctor Extraño) (Scott Derrickson, 2016) y Rogue One: Una historia de Star Wars (Gareth Edwards, 2016), da vida al personaje principal de la cinta, cuya virtud radica principalmente en la acción ante situaciones, no en su verborrea. Mikkelsen tiene presencia y aquí demuestra que no es simplemente un actor de moda. Aunque nos tiene acostumbrados a papeles con más peso, su nombre en el cartel de la cinta de Penna, no es únicamente un adorno.

Por otro lado el nivel visual de Ártico roza el sobresaliente. La espectacular fotografía de Tómas Örn Tómasson (que comenzó en la mítica serie de televisión Lazy Town y que también hemos visto su “ojo” en Pacific Rim: Insurrección (Steven S. DeKnight, 2018)), por ejemplo), deja la idea clara de inmensidad, de soledad o de grandiosidad que pulula por toda la película. Enfatiza así la situación del personaje, y deja al espectador simplemente con la admiración de los paisajes. Coloca la cámara en sitios en dónde sabe que puede aportar algo y no únicamente para buenas postales.

Ártico no descubre demasiado la rueda. Algunas de sus situaciones quizá puedan resultar evidentes, pero la historia está muy bien contada, siempre aportando poco a poco detalles que hacen que lo que vamos viendo encaje. Cuenta la historia poco a poco, con sutileza pero con firmeza, no hay prácticamente vacíos y lo que no vemos es lo que no importa.

Y es que Ártico es la historia de un después, no de un antes o de un presente. Es la historia de una consecuencia, de una promesa, la de seguir viviendo a toda costa.

La cinta no resulta demasiado larga, y se pasa casi en un suspiro. Penna ha manejado muy bien los tiempos y las escenas, dotándolas de un ritmo tranquilo pero sin llegar a resultar demasiado lento. En ningún momento tenemos la sensación de que lo que se nos cuenta está de relleno.

A pesar de las virtudes, Ártico también tiene lastres, y sobre todo en su guión. Si decíamos que algunas situaciones pueden resultar un poco manidas, lo mismo podríamos decir de su resolución, en donde no parecen haberse dejado mucho la imaginación. Aún con esas pequeñas pegas, la cinta es muy disfrutable.

Lo mejor: La espectacular fotografía de Tómas Örn Tómasson.
Lo peor: Mikkelsen es un buen actor, pero no termina de emocionar en muchas ocasiones.