Autómata ● 2014 ● España-Bulgaria ● 1h 49min
★★★★★

Autómata

Es una cinta entretenida, pero desgraciadamente, llega tarde.

Lo primero que llama la atención en Autómata, es su nivel técnico, y es que sorprende que una cinta de nuestro país (bien que es una coproducción, pero está Antonio Banderas detrás), alcance ese nivel visual. Desgraciadamente estamos ante un ejemplo de que lo que entra por los ojos bien cubre lo que realmente tiene que valer, la propia historia.

Autómata nos sitúa en el futuro año 2044, donde la población mundial se ha reducido drásticamente y el ser humano necesita la ayuda de robots para vivir. Jacq Vaucam (Banderas) es un agente de seguros que representa a la compañía fabricante de los robots. Debe investigar una misteriosa detención en los suburbios de la ciudad.

Otra cosa que evidencia a Autómata es su inevitable comparación con Blade Runner (Ridley Scott, 1982). La estética, la iluminación, son muchos los elementos tanto a nivel visual como a nivel de historia, que evidencian cierta inspiración en material ya rodado hace tiempo (en este sentido, visualmente la cinta llega un poco tarde). Pero lejos de quitarle mérito, Autómata intenta divagar un poco en la libertad del individuo, incluso si se trata de robots.

La historia, que llegó a manos de Banderas gracias a Elena Anaya, que trabajó con Gabe Ibáñez en Hierro (2009), es casi como un viaje hacia un destino, hacia un enfrentamiento entre el hombre y su futuro. A nivel interpretativo, la cinta está bastante justa, tanto en los personajes principales como en los secundarios (incluida Melanie Griffith en la última interpretación junto a su ex pareja). A pesar del interés que tanto el director como el guión (donde Ibáñez también colabora) ponen a la historia, no termina del todo por convertirse en una buena película.

La búsqueda del ser humano por conseguir una inteligencia artificial perfecta (que sienta y que piense), es un tema bastante recurrente, pero en este caso se añaden un pequeño detalle de thriller para que la cosa no se quede en un mero ejercicio de estilo.

Lo más interesante de Autómata, es su factura técnica, que sin alardear demasiado de unos efectos especiales generados por ordenador, el resultado el realmente sorprendente, consiguiendo una muy buena mezcla entre lo técnicamente mecánico y lo computerizado. Mención especial igualmente a la cuidada dirección artística de Kes Bonnet (Kon-Tiki (Joachim Rønning y Espen Sandberg, 2012) o Camino a la libertad (Peter Weir, 2010)).

Cinta entretenida, un tanto pretenciosa y que, desafortunadamente, nos llega tarde. Quizá si se hubiera estrenado hace unos años antes, la cosa habría cambiado considerablemente, y ahora estaríamos hablando de Autómata como de una cinta de culto. A pesar de todo, es encomiable todo lo que lleva detrás.