Battleship ● 2012 ● USA ● 2h 11min
★★★★

Battleship

Como entretenimiento tiene un pase.

Peter Berg se encarga de dirigir Battleship, acción y efectos especiales en una película tan vacía como su calidad interpretativa. De todas formas es un producto que no engaña, al menos desde sus tráilers. La evidencia de que en Hollywood las ideas parecen salir casi de debajo de las piedras, bien podría materializarse en Battleship, producto de ingestión y visionado rápidos que deja absolutamente indiferente, dado su más que notable intención de entretener. Aunque se nos venda como una adaptación del famoso juego de mesa, en realidad no es más que una excusa para buscar un origen a todo ese “maremagnum”.

Ambientada en una base norteamericana naval, la cinta sigue a Hopper (Taylor Kitsch) un joven rebelde que se verá envuelto en una invasión alienígena. Junto a una floja japonesa deberá sobrevivir al desastre, poner a prueba su valía y demostrar a todos de lo que es capaz.

Mirándola con cierta indiferencia, Battleship es la clásica película que muchos veríamos si no hubiera ningún plato más apetecible en el menú de la cartelera. ¿Por qué? Precisamente es su planteamiento e intención lo que la hace así. Es una cinta que no se toma en serio y que su principal interés radica en que el respetable se lo pase bien y si deja un puñado de dinero, mejor que mejor. Hasbro sabe lo que hace, lo sabe desde que estrenó Transformers (Michael Bay, 2007) y cualquier batido de explosiones, efectos especiales, alienígenas y acción, tiene como resultado una buena cantidad de gente en las salas. Pero no cuenta con que quizá Battleship haya llegado tarde al festín y muchos pensemos que se acerca más a una cuarta parte de Transformers que a una película independiente.

Entretiene una vez que entras en su juego (eso sí, adolece de cierto tedio a la hora de ponernos en situación), y su punto fuerte, unos efectos especiales al más puro estilo Michael Bay, servirán de sobra para que no despeguemos los ojos de la pantalla. Pero salvo estos detalles, la cinta no tiene absolutamente nada más interesante que contar. Es una lástima como Peter Berg se ha dejado convencer para perpetrar tal compendio de clichés y tópicos del cine de acción. Habiendo facturado cintas con más miga como Very Bad Things (1998) o hasta incluso la salvable Hancock (2008). El director parece haberse rendido ante una historia vacía, sin ninguna sustancia y con el único aliciente de un espectáculo visual.

Fusión de varias ideas (entre ellas Transformers (2007) o Independence Day (Roland Emmerich, 1996)), Battleship no nos aporta nada, ni siquiera su elenco de actores, que incluyen hasta un insípido Liam Neeson (¿por qué?). No nos engañemos, Battleship es una cinta más del montón y que al menos puede hacernos distendida una tarde de sábado o de verano. Como producto cinematográfico no vale nada, como entretenimiento, lo que cada uno quiera invertir.