Black Panther ● USA ● 2h 14 min
★★★★

Black Panther(Ryan Coogler, 2018)

Se molesta en contarnos algo y viniendo de MARVEL, es toda una novedad.

De vez en cuando a MARVEL le suena la flauta y convierte, algo meramente plano y colorista, en un pequeño ejercicio interesante del que podemos sacar algo. Lo hizo con la notable Capitán América: El soldado de invierno (Anthony Russo y Joe Russo, 2014) y hasta se podría incluir la primera entrega de Vengadores (Joss Whedon, 2012) en ese mismo saco.

Pero es innegable que su interés en el entretenimiento y la taquilla, le ha llevado a maltratar algunos de los personajes más icónicos de su universo, intentando dotarlos de una complejidad que apabulla, y lo que es más sangrante, aburre.

Black Panther, personaje creado por Stan Lee y Jack Kirby, autores de otro de los grandes (literalmente) de la factoría cómic, como es Hulk, también puede unirse a la lista de los pocos títulos privilegiados en los que se trata al espectador como un adulto, y no como un mocoso ávido de ver acción e imágenes por ordernador, lo cual se agradece.

La película sigue a T’Challa, heredero del trono de Wakanda. Heredero que quiere ser destronado por el malvado N’Jadaka (conocido como Erik “Killmonger” Stevens), que reclama el reino. A partir de entonces, surge una lucha por el poder, dejando al margen el hilo argumental, mejor dicho, la trama principal que se cuenta sobre Los Vengadores.

Y es quizá ese desplazamiento, ese aislamiento de la trama de los superhéroes lo que más interesa de este ejercicio de iniciación al personaje. MARVEL nos quiere contar algo, nos habla de muchas cosas, la mayoría interesantes, plantea luchas “reales”, todo ello con unos efectos especiales que, aunque no son lo mejor, no empañan del todo la historia.

Michael B. Jordan y Chadwick Boseman.

A esto hemos de añadirle una producción espectacular, creando un mundo nuevo, basándose en el arte y decoración africanos, pero sin perder el toque de modernidad y futurismo.

Esa molestia que MARVEL se toma en contarnos algo, es de alabar, y sin duda de destacar. Black Panther (Ryan Coogler, 2018) además nos descubre un nuevo mundo, una nueva vertiente dentro de los superhéroes. Destacamos también las interpretaciones de, prácticamente, todo su elenco, en donde apenas vemos sobreactuación y en donde los roles juegan un papel muy importante.

Chadwick Boseman, a quien ya vimos en anterioridad repitiendo este rol en Capitán América: Civil War (Anthony Russo y Joe Russo, 2016), entra en el traje como anillo al dedo, aportando su carisma (algo que ya demostró interpretando a James Brown en la cinta I Feel Good: La historia de James Brown (Tate Taylor, 2014)) y su buen hacer a un personaje marcado por el pasado de su padre, y por las inseguridades que le asaltan a la hora de ser un buen rey para su pueblo.

Aunque no todo es perfecto, si que la trama principal parece resolverse demasiado rápido y casi todo el metraje lo ocupa la presentación del protagonista, así como su ambiente, los escenarios y algo más. Quizá se echa en falta un poco más de desarrollo en ese aspecto.

Se agradece que la cinta se centre en lo que se centra, pero tira para atrás el excesivo uso de la tecnología informática para, por ejemplo, escenas de lucha (la pelea final es ridícula y parece sacada de un videojuego).

Coogler se ha molestado en tomarse muy en serio al personaje, no hay casi hueco para el humor (que parece que tanto ha gustado en el universo de Thor), y todo tiene un halo de seriedad y madurez que engancha a los que buscamos algo más que colorines y acción en el cine de superhéroes, que lo hay, pero muy bien medido.

Película no perfecta, pero muy destacable dentro del mundo MARVEL, que vuelve a tener en su mano la posibilidad de madurar como empresa cinematográfica, aunque no tiene pinta de querer hacerlo.