Bridget Jones's Baby ● 2016 ● Irlanda-Reino Unido-Francia-USA ● 2h 03min
★★★★★

Bridget Jones’ Baby

Cuando se trata de dar un pequeño paso más para el personaje.

Parece que la necesidad de revitalizar o de reinventar un personaje nunca está de más si queremos aportarle algo novedoso. Y no hablo de “remakes” o de “reborns” (como lo llaman ahora, sino de auténticas evoluciones en personajes, historias. Al final se trata de dar un pequeño paso más que haga avanzar al personaje y al público con él, descubriendo nuevos aspectos, nuevas cosas.

Cuando hace quince años, Sharon Maguire decidió adaptar la novela de Helen Fielding El diario de Bridget Jones, logró que las salas se llenaran de féminas admiradoras, de mujeres dispuestas a ver un cine algo más personal, mas dirigido, y ojo que no hablamos de feminismos ni de sexismos, sino de un público más objetivo. Algo que ya se mascaba desde la publicación y posterior éxito, de la novela de Fielding. En esta tercera entrega, parecen muy preocupados por actualizar el tiempo del personaje, aportando algunos elementos innecesarios (el grupo de rock a lo “Pussy Riot”, la jefa de la propia Jones…)

Bridget Jones refleja muchas cosas, refleja una sociedad, y refleja una forma de pensar que, aunque camuflada bajo una británica ¿perdedora?, al final siempre saca a relucir el lado más humano y más encantador del personaje, a base de risas y lágrimas a partes iguales. Y es precisamente esa fusión de comedia y drama lo que quizá ha perdido esta tercera parte (Bridget Jones’ Baby), a la que Maguire vuelve a coger por los cuernos para retomar un personaje que sin duda, ya forma parte del ideal femenino cinematográfico.

La película regresa más al humor que al drama, con más luces que sombras y con menos personajes irrelevantes, aunque no por ello deja pasar interesantes roles, en esta ocasión con dos nombres de peso, Emma Thompson (que además es co-guionista y aquí está sencillamente genial) y Jim Broadbent, cuyas pequeñas apariciones, siempre han servido para aportar ese punto nostálgico en la vida de Jones, ese lazo que siempre la une con sus padres.

Zellweger, eternamente agradecida por este papel, consigue mantener en cierta forma al personaje, actualizándolo, dándole algunos puntos más sobre su personalidad. Deja de ser esa mujer preocupada por encontrar al hombre de su vida, o por acostarse con un hombre, a su búsqueda por encontrar su hueco en la vida, y si puede ser formando una familia, mejor que mejor.

Para ayudarla en su periplo como madre primeriza, tiene a dos auténticos galanes del cine. Por un lado a Colin Firth, con quien repite por tercera vez y que vuelve a demostrarnos una vez más su personalidad británica en pantalla. Darcy es un personaje frío (él mismo es consciente de ello), pero a la vez es un personaje que inspira cierta lástima, casi siempre lánguido. Siempre ha salido que Jones es su media naranja, y en el fondo el espectador también. En este sentido la película es bastante autocomplaciente con el público (y hasta aquí puedo leer).

Por otro lado a Patrick Dempsey, el doctor Shepherd de la serie Anatomía de Grey y reinventado como un nuevo galán tras su paso por el serial creado por Shonda Rhimes. Atrás quedaron aquellas cintas para adolescentes como Algunas chicas (Michael Hoffman, 1989) o la mítica Loverboy (Joan Micklin Silver, 1989). Dempsey ha madurado considerablemente como intérprete y aunque no tenga las mismas dotes que Firth, su presencia en la película junto a Zellweger siempre saca a relucir las escenas más cómicas.

Pero detrás de los personajes de Bridget Jones’ Baby hay algo más. Maguire vuelve a contar con la propia autora para el guión (aunque no se basa en el tercer libro) y aunque aquí se apean nombres de peso como Richard Curtis o Andrew Davies, que estaban en las anteriores, tras los personajes nos quedan muchos detalles. Jones sigue siendo ella, aunque con cierta evolución. Firth también mantiene su languidez, su tristeza. Y Jack (Dempsey) es una especie de espejo de la propia Jones, un hombre que busca el amor y para ello se inventa un método, pero no deja de buscar su camino y su hueco, como casi todos los personajes.

Bridget Jones’ Baby es entretenida, agradable, y nos reencuentra con los personajes de forma cómoda. Uno la ve y tiene la sensación de que va a pasar un rato entretenido y eso es de agradecer, pero siempre hay que mirar más allá y saber que detrás de cada uno, hay un pequeño mensaje por descifrar.