Bumblebee
★★★★★

Bumblebee |(Travis Knight, 2018)

Un interesante cambio de dirección en una saga que parecía agotada.

Para una saga como la de los Transformers, era necesaria una nueva renovación para no cansar la fórmula, anquilosada en el mero espectáculo visual, vacío y sin ningún tipo de carga a nivel emocional. Michael Bay había dirigido la última película, Transformers: El último caballero hace prácticamente un año, con resultados en taquilla bastante poco favorables y proclives a que Paramount volviese a confiar en él para una nueva entrega.

La renovación de una saga un tanto gastada, pasaba primero por renovar director, y después sobre todo historia, olvidar lo de siempre, Autobots contra Decepticons. Que sí, que la esencia de Transformers es eso, pero era necesario centrarse en otras tramas para que la cosa no terminase cansando, como parecía que estaba sucediendo.

Entra en escena el concepto de “spin-off”, esa especie de historia sobre un aspecto concreto o personaje de una saga. El turno era para uno de los robots más carismáticos del grupo, Bumblebee. Y el director para la tarea de levantar la saga, Travis Knight, fundador de uno de los estudios de animación mas interesantes de los últimos años, Laika y director de, por ejemplo, Kubo y las dos cuerdas mágicas (2016). Aparte de heredero del imperio deportivo Nike, pero esto es otro cantar.

Bumblebee es eso, una nueva renovación de la saga que, además apunta en una muy buena dirección, a pesar de que el resultado traducido a taquilla no ha sido precisamente lo esperado, pero es una buena oportunidad para echar un vistazo a cómo debería haber sido esta saga a partir de su segunda película.

Y cuesta bastante imaginarse a Michael Bay prestando más atención a otros detalles que sólo al aspecto visual, a los robots dándose mamporros a diestro y siniestro. Y es que Knight ha cuidado un tanto la historia que, sin tener tampoco nada nuevo, al menos sabe moverse muy bien entre el desarrollo de personajes y el mero entretenimiento. Este “baile” es lo que sin duda mueve a Bumblebee.

Bumblebee también mantiene esa esencia del cine de los ochenta, donde los villanos eran malos pero no tanto; donde la comedia era muy inocente; donde todo era más honesto y menos artificial. Tiene ese gratificante sabor que además le va muy bien al tono de la película.

Knight, ha contado con una casi debutante guionista, Christina Hodson para crear una historia sobre cuando y cómo dejar el pasado sin olvidarnos de quienes somos, sobre encontrar nuestro hueco en el mundo y sobre todo sobre aquellas personas con las que sabemos que podemos contar. La amistad como eje fundamental, es sin duda lo que más funciona en una cinta tan amable como Bumblebee.

El reparto no es que sea precisamente un campo de estrellas, pero la presencia de Hailee Steinfeld (nominada al Oscar por su papel en aquel “remake” de los Coen de Valor de ley (2010)) quizá justifica ya su visionado. Aporta la fragilidad y fortaleza a un personaje dolido por la muerte de su padre, que quiere avanzar pero no le dejan, que no termina de encontrar hueco en su “nueva familia”. Su trabajo aquí, al menos es mucho más que solvente, y sus escenas con el robot, inspiran en muchos momentos, bastante ternura.

Junto a ella, secundarios como el luchador John Cena, en un papel de villano que parece una caricatura más que el malo de turno, porque aquí realmente no es lo importante.

Bumblebee es muy entretenida, es un soplo de aire fresco a la saga y podría estar, fácilmente, en el segundo puesto de todas las películas si pudiera hacer un “top”.