Captain Phillips ● 2013 ● USA ● 2h 14min
★★★★★

Capitán Phillips

Greengrass maneja, con sabiduría, la tensión en cada minuto.

Han pasado tres años desde que el británico Paul Greengrass dirigiera una cinta para las grandes salas. Su regreso ha sido por la puerta grande, como no. Su particular visión cinematográfica y su estilo absolutamente absorbente y frenético, componen el retablo que es Capitán Phillips, una cinta llena de tensión en donde el espectador asiste principalmente a una explicación de los hechos. No hay otra cosa que contar.

La cinta se basa en la historia real de Richard Phillips, un hombre de familia que trabaja para la empresa MV Maersk. En uno de sus trabajos se topa con piratas somalíes, que lo amenazarán y lo retendrán hasta conseguir su objetivo.

Dejando a un lado polémicas que surgieron sobre el parecido entre los hechos reales y los que se muestran en la película, Greengrass se muestra absolutamente directo cuando se trata de contar hechos históricos. Ya lo ha demostrado en varias ocasiones, quizá con algo más de acierto (Bloody Sunday (2002) o United 93 (2006)), y con este suceso, no iba a ser menos. La película nos mantiene en tensión, eso es innegable, y siempre con una credibilidad y una seriedad, dignas de un buen producto.

Prácticamente el peso de la película recae sobre Tom Hanks, cuya interpretación de Phillips es bastante convincente, un hombre común que se ve abordado por un hecho absolutamente ajeno a la tranquilidad de sus vidas (al menos así nos lo propone la cinta). A destacar sus últimos minutos de cinta, donde la fortaleza demostrada, se ve desmoronada por la situación vivida, un auténtico calvario.

No podemos dejar de lado a los piratas. Los personajes “malos” de esta función. Sus interpretaciones están bastante correctas, casi a la misma altura que se le exige a un secundario que comparte cartel y pantalla con un ganador de dos Oscar como lo es Tom Hanks, cuya última nominación, por cierto, data del 2001 (Náufrago, Robert Zemeckis).

Por otro lado, el fondo del que bebe la película, quizá haga plantearnos varias cosas. Es posible, pero Greengrass siempre se ha mantenido absolutamente sólido en este aspecto. Cuenta las cosas como son, no se para a pensar si esto pasó por esto otro o si sucedió por aquello. Su cine es un cine crudo, sin miramientos, que expone directamente lo que hay. Si alguien busca algun tipo de discurso político en Capitán Phillips, que se meta en otra sala.

La forma en la que Paul Greengrass maneja la historia, la cámara (por obra y gracia de Barry Ackroyd, que ha trabajado en varias ocasiones con el británico), a los actores, el ritmo (espléndido trabajo de Christopher Rouse, habitual en la filmografía del director)… es un todo general que resulta realmente atractivo. La manera en la que Capitán Phillips maneja la tensión no deja lugar a descansos. Todo parece estar desmedido, pero no es así, Greengrass lo tiene todo calculado, sabe perfectamente qué va a contarnos y cómo. Y lo mejor de todo es que uno queda maravillado ante lo que ve, ante ese sucedáneo de realidad.

Si hubiera que cerrar una trilogía histórica en torno a Greengrass, creo que tras las citadas Bloody Sunday y United 93 (quizá su filme más redondo), podríamos colocar a Capitán Phillips, una película absorbente y de factura casi impecable. Lo que a muchos no puede gustarles quizá es su frenetismo, su “espídico” montaje y quizá hasta ese pequeño camuflaje “pro yanqui” que tiene detrás de ella. Pero son nimiedades para una cinta sumamente potente.