Centurion ● 2010 ● Reino Unido-Francia ● 1h 37min
★★★★★

Centurión

Entretenida aunque le falta ese halo de superproducción.

El cine de Neil Marshall es un cine directo, sin miramientos, hecho sobre todo para entretener a las masas y además es un cine que tiene a un público que conoce bastante bien las limitaciones del británico. Por un momento, abandona su elemento sobrenatural que tan buenos resultados le ha dado en obras como The Descent 2005) (y su digna e inédita secuela) o Doomsday: El día del juicio (2008). En ambas era este elemento el que hacía quizá más atractivo el producto, lejos de que técnicamente estaban bastante correctas. Con Centurión se la juega al dejar atrás esta baza y se decanta por la épica y por aprovechar todos los recursos (y clichés también, por qué no decirlo) que le brinda este género, facturando así una cinta con una técnica acertada pero con una historia algo típica que no entorpece el resultado pero tampoco sorprende.

Protagonizada por Michael Fassbender (en su primer papel protagonista después de “secundarizar” 300 (Zack Snyder, 2006) o Malditos bastardos (Quentin Tarantino, 2009)) la película cuenta la historia de Quintus Dias, un centurión que tras escapar de sus captores (los sádicos Pictos) es “acojido” por una legión romana que está a punto de abandonar la que ha sido su casa durante unos cuantos años. Un imprevisto convertirá a Quintus en todo un líder. Comienza así la historia de un hombre que no sólo luchará por sobrevivir a su enemigo, sino por llegar a un futuro, en donde pueda descansar en paz como persona y como hombre.

A pesar de que ser un novato en este género, Marshall se mantiene fiel a muchos de los elementos que lo han encumbrado hasta lo que es hoy en día, algo que no podía faltar para contentar a los que le siguen de cerca. Mucha sangre, batallas en las que uno no sabe dónde esconderse, malos muy malos, una acción muy bien llevada (escasa, eso sí, pero bien llevada), y personajes estereotipados sin caer en lo ridiculamente tópico. Estos elementos están presentes en Centurión, por lo que podemos estar tranquilos ante una película que tiene más de aventura que de drama histórico, algo que por otro lado, no nos tendría que pillar por sorpresa. Abandona, eso sí, su elemento de misterio o terror, pero claro es obvio que aquí no hay cabida para ello.

Acompañando a Fassbender, que se desenvuelve bastante bien como protagonista, tenemos a la atractiva (y aqui muda) Olga Kurylenko, la última “chica Bond” hasta la fecha y cuya presencia no hace más que tratar de atraer público masculino a las salas, porque su papel, aunque con bastante presencia, no deja de servir únicamente como némesis del protagonista. La mayoría de secundarios (incluido el gran Dominic West) se dedican básicamente a “gruñir”, blandir espadas y maldecir a los malos, así que su papel está cumplido con creces.

Centurión por tanto es cine de entretenimiento, para nada histórico (aunque trate en ocasiones de ponerse un poco intelectual) y sobre todo para disfrutar de una aventura llena de peligros, batallas y persecuciones, todo ello eso sí, ensombrecido por una especie de halo de película modesta. Quizá con un presupuesto más holgado, Marshall podría haber contratado a grandes estrellas. En ese sentido la cinta adolece, en ciertos momentos, de no ser una gran superproducción. Es precisamente esa valentía la que caracteriza a Marshall, que pone toda la carne en el asador y nos brinda algunas escenas de violencia “metal versus carne humana”, dignas de un director de su categoría, algo que seguramente en una cinta de más presupuesto no veríamos con tanta frecuencia.

Hay aventura, acción, incluso un hueco para el romance (entre Fassbender y la joven Imogen Poots) quizá un poco metido con calzador, en una historia que no deja de ser masculina. La incursión de esta pequeña historia de amor no hace sino presagiar el hecho de que ha habido ciertas presiones por parte de los productores. Sin ella la cinta no cambiaría prácticamente mucho. Una posible propuesta para una tarde de verano, eso sí, siempre y cuando no haya reparos en ver sangre y la violencia no sea algo que nos desagrade en exceso, porque sin duda, Centurión tiene bastante que ofrecer de esos ingredientes.