Cien años de perdón ● 2016 ● España-Argentina-Francia ● 1h 36min
★★★★★

Cien años de perdón

No, no es sólo otra película sobre el atraco a un bancos.

El universo del catalán Daniel Calparsoro ha estado poblado siempre de personajes al límite, siempre en esa delgada línea que les separa de la locura y de la razón, del amor y del odio, de la realidad y de la ficción, y aquí, en Cien años de perdón, de lo justo y lo injusto.

Tras su paso por televisión, algo que seguramente le ha servido para adquirir más experiencia y para trabajar en otros proyectos, regresa a la gran pantalla con este thriller con el robo de bancos como telón de fondo, aunque bien es cierto que Cien años de perdón cuenta algo más de lo que parece, es una cinta que, en ese sentido esconde alguna que otra sorpresa.

Quizá el hecho de que sea la segunda vez que él mismo se aparta del guión para dedicarse a la dirección, lo que le ha conferido cierta calidad a una cinta que, posiblemente, sea la más completa e interesante del director.

Jorge Guerricaechevarría (habitual de Álex de la Iglesia) toma las riendas de una cinta oscura, con personajes bien definidos (prácticamente todos) y con una trama que atrapa al espectador casi desde el principio. Como punto a su favor, la cinta crea interés, ambiente y sobre todo ganas de saber que pasa en cada giro de guión.

La combinación del guionista vasco con Calparsoro ha supuesto todo un acierto. A las buenas formas de rodar del realizador, se une un sólido guión con un buen reparto.

Un “cast” hispanoargentino en su mayoría, donde Luis Tosar deja el protagonismo a otro y sin embargo logra interesarnos. El reputado actor argentino Rodrigo de la Serna, cuya trayectoria es bastante completa, da vida al líder de una banda de atracadores de bancos. Un personaje complejo, con algunas dudas, pero siempre con un rumbo marcado.

El reparto se completa con otros nombres que no ayudan demasiado a la película, entre los que incluimos a Raúl Arévalo, en un papel con escasa credibilidad aunque se esfuerza, o a José Coronado, en un rol algo estereotipado y al que echamos en falta más miga.

La cinta tiene un buen arranque, sin pausas y con un ritmo frenético que hace olvidar pasadas obras de Calparsoro que adolecían de este problema entre muchos otros, como Invasor (2012) o la algo más reciente, Combustión (2013).

El director se ha tomado muy en serio su oficio con esta película. Cien años de perdón marca ante todo una nueva pauta para Calparsoro que haría muy bien siguiendo esta lína.

Por debajo de la película, quedan algunas tramas que, curiosamente (tampoco sabemos si intencionadamente) guardan ciertos paralelismos con la actualidad.

Una feroz crítica al sistema, un puñetazo en la mesa a muchas cosas, pero sobre todo Cien años de perdón no deja de ser una cinta que entretiene. Parece que el director ha tomado una buena dirección para seguir hacia delante.