Color Out of Space

Color Out of Space (Richard Stanley, 2019)
Porque a la familia hay que protegerla hasta de los alienígenas
★★★★

Richard Stanley ha participado en numerosas películas, entre ellas en las coproducciones españolas Los abandonados (Nacho Cerdá, 2006) e Imago mortis (Stefano Bessoni, 2009), escribiendo parte de sus guiones. Además tomo cartas en la escritura (y dirección) de La isla del Dr. Moreau (John Frankenheimer, 1996), de cuyo desastre se hace eco un documental protagonizado por el propio Stanley (Lost Soul: El viaje maldito de Richard Stanley a la isla del Dr. Moreau (David Gregory, 2014). En su carrera como director, ha destacado en la realización de documentales, pero cuando ha tocado ficción, siempre ha sido de forma un tanto trasgresora y con toques bastante… locos (Hardware, programado para matar (1990)).

Color Out of Space (Richard Stanley, 2019) es su nuevo trabajo, adaptación del relato de Lovecraft que ya adaptase a finales de los ochenta David Keith con Granja Maldita. Una cinta con una puesta en escena que recuerda a ese cine cutre, casi sin medios, en donde la trama era de lo más simple, y en donde apenas había estrellas y los actores estaban justitos. Pero Stanley utiliza ese estilo y lo reinventa con una imagen limpia, con algunas estrellas y con una historia tan sencilla como con mensaje.

En un pequeño paraje, en medio de un bosque y casi alejados de la civilización, vive la familia de los Gardner. Cada miembro de la familia tiene sus particularidades, pero al fin y al cabo son una familia más. Una noche, cae del cielo, un extraño meteorito que pondrá patas arriba toda la unión familiar además de convertir en extrañas criaturas todo lo que se ponga a su paso.

Color Out of Space.

Bajo esa increíble imagen (y su colorimetría, tan estridente como atractiva) Stanley, que también se apunta parte del guión, nos ofrece un particular retrato sobre la unidad familiar, sobre la protección a los nuestros. A través del personaje de Nicolas Cage vemos como se va transmitiendo este mensaje, que no distingue ni siquiera de planetas. Su rol protege y une a la familia, aunque las circunstancias no parezcan las más apropiadas para ello.

Personajes que rozan lo histriónico (un padre que cree que las alpacas son el animal del futuro), lo excesivo (esa hija adolescente que intenta ser una “emo” pero no llega), pero que aun así nos despiertan simpatía, y nos hacen gracia en ciertos momentos. Es una película realmente excesiva en muchos aspectos, pero se deja ver con tranquilidad, aunque su ritmo no sea precisamente lo más destacable.

Una buena producción, unas buenas dosis de efectos prácticos, y una buena combinación entre lo digital y lo tangible, nos dejan escenas algo impactantes, y que toman su inspiración en otros títulos de ciencia ficción, como La cosa (John Carpenter, 1982).

Stanley, ha puesto mucho hincapié en la imagen, en la textura, en los personajes y en la historia. Todo ello se ve reflejado en una película que, sin ser perfecta, es un verdadero disfrute para los amantes de la ciencia ficción. Además está Nicolas Cage, ¿qué más se puede pedir?

Ficha técnica

Guión
Scarlett Amaris, Richard Stanley
(sobre el relato de H.P. Lovecraft)
Dirección de fotografía
Steve Annis
Música
Colin Stetson
Montaje
Brett W. Bachman
Formato
2.35:1
Nacionalidad
USA, Portugal, Malasia
Duración
111 min.
Distribución
A Contracorriente
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