Drive ● 2011 ● USA ● 1h 40min
★★★★

Drive

Drive parece moverse entre varios géneros. Es una cinta seria y con unas estupendas cualidades que la pueden encumbrar alto. Pero quizá algunos convencionalismos impuestos en Hollywood hoy en día, no favorezcan su paso por la cartelera. Prácticamente un desconocido para muchos, Nicolas Winding Refn (danés de nacimiento) ha facturado una cinta muy correcta, rememorando incluso algunos elementos que, con el paso de los años, se habían olvidado en el cine.

El protagonista de Drive no tiene nombre en pantalla (en la vida real se llama Ryan Gosling). Es un joven que dedica su día al motor. Entre escenas de especialistas y un pequeño taller, pasa las horas entre ruedas, motores y kilómetros por hora. Su vecina, Irene (Carey Mulligan) vive con su hija esperando a que su marido salga de prisión. Cuando éste llega a casa, necesita que alguien le haga un favor, que le ayude en un pequeño trabajo como conductor. Parece fácil, pero la cosa se complica.

El planteamiento de Drive es bastante sencillo. No se atisba nada nuevo en este aspecto. Lo más destacable de ella es su forma. Y es que su factura es exquisita y a la vez irradia cierto regusto que, desgraciadamente hemos perdido, o al menos eso parece. Ryan Gosling es el eje de la historia. Construye un personaje sombrío y romántico al mismo tiempo. Con principios y frío y calculador. Ayuda no sólo su presencia, sino también su estupenda interpretación. Junto a él, una frágil Carey Mulligan (An Education (2010)) cuyo papel, aunque no exige demasiado, si da la sensación de que está algo desaprovechado.

Una de las piezas más interesantes con las que cuenta Drive es su reparto secundario. Ron Perlman, Bryan Cranston y Albert Brooks completan el “cast”. Todos ellos están muy correctos en sus respectivos roles, destacando sobre todo Brooks, cuyo personaje despertará más de un rechazo. El actor siempre ha demostrado sus dotes para la comedia y su incursión en otro género no deja lugar a dudas de sus capacidades como intérprete.

Winding Refn se ha marcado un buen tanto. Drive está rodada con exquisitez, con estilo (un poco retro, si se me permite). Su esencia como buen thriller de intriga no deja sin duda indiferente a todos los que quieren degustar. Advertir a los incautos que no se trata de una cinta de acción. Hay persecución de rigor, hay escenas violentas (muy bien rodadas, por cierto), pero ante todo es una cinta poco espectacular visualmente (que no estéticamente). A pesar de sus puntos, es una cinta algo complicada de clasificar.

Drive tiene numerosos detalles que la hacen especial y casi “rara avis” en los estrenos del mes y… si me apuran, del año. Su director parece haber puesto especial hincapié a la hora de resaltar ciertos elementos que apoyan muy bien la historia, como la fotografía (muy bien rodada en los tramos nocturnos, mostrando esa soledad urbana) o su casi hipnótica banda sonora. No referencia únicamente aquel cine de persecuciones y disparos de los setenta (incluso cierto toque “noir”), lo intenta enmarcar, lo intenta homenajear.

Narrada con ritmo pausado pero sin dormirse en los laureles, Drive contiene escenas memorables (partiendo de la interesante presentación del personaje en los primeros créditos), actuaciones muy notables y una intensa historia. Un gran conjunto que sin duda es de seria recomendación.