The Forest ● 2016 ● USA ● 1h 33min
★★★★★

El bosque de los suicidios

Una cinta vacía, con apenas nuevos ingredientes.

Es evidente que el cine de terror, a pesar de sus intentos, sigue anquilosado en el uso de los mismos clichés, trucos o similares. Cuando salta a la palestra algún director desconocido, siempre se agradece que, al menos, intente aportar algo al género. El bosque de los suicidios (Jason Zada, 2016) tampoco nos da, precisamente, nuevos materiales con los que jugar y/o asustar al patio de butacas.

La película tiene su base en la leyenda del mítico bosque de Aokigahara, situado junto al monte Fuji. Según las leyenda, el bosque está maldito y todo aquel que se adentra en él, muere.

Con esta interesante premisa (y curiosa, por lo menos), Zada construye un thriller con algunos toques de terror, en donde a base de utilizar elementos clásicos del género, trata de transmitir la sensación de estar en el mismo bosque. Lo interesante de la propuesta, pronto se difumina en pro de una cinta con toques de suspense en donde se intenta hacer partícipe al espectador tanto de la incesante búsqueda de la protagonista como de sus vivencias.

Pero el problema es doble, ya que El bosque de los suicidios, primero, no presenta prácticamente sorpresas para el espectador, tanto a nivel visual como a nivel de guión; y por otro lado, se intenta mezclar de alguna forma (y torpe, por cierto), las inquietudes de la protagonista con el terror, con esa “habilidad” que dicen que tiene el bosque, de colocar tus temores en tu contra para provocar que te suicides.

Se le atisba buena intención en estos dos puntos, pero el insalvable guión no logra hacerlos efectivos, y ni siquiera la presencia de la actriz de moda (Natalie Dorner, vista en la serie de televisión Juego de Tronos), consigue hacer que olvidemos semejante torpeza cinematográfica. Su interpretación y la de los que la rodean, no es precisamente un modelo a seguir.

El bosque de los suicidios si plantea una buena ambientación, logra que nos sintamos como si estuviéramos en el bosque (fácil, por cierto), pero hasta ahí. La utilización de diversas artimañas para crear miedo en el espectador, están muy vistas y sólo los que no estén muy acostumbrados a ellos, caerán en su trampa.

Zada no ha debutado precisamente con una película sobresaliente. A pesar de contar con una buena premisa, ha decidido irse a lo fácil y emborronar todo el ejercicio con clichés estudiados, abandonando un poco más la esperanza de que algún día, se pueda hacer una cinta realmente interesante sobre este tema.