El corredor del laberinto
The Maze Runner ● 2014 ● USA-Reino Unido-Canadá ● 1h 53min
”Entretenida aunque le falta algo más de cuerpo.”
★★★★★






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La moda de las adaptaciones de novelas juveniles, vuelve a encontrar un filón en la obra escrita por James Dashner, autor de varias sagas y que con El corredor del laberinto (publicada en el 2009), inicia su andadura en las cine-adaptaciones. Dashner, con una ingente cantidad de seguidores en los Estados Unidos, ya tiene cuerda para rato, no olvidemos que ya se prepara segunda parte de la película que nos atañe.

Un joven despierta totalmente desorientado en medio de un gigantesco laberinto y con la compañía de otras personas que llevan allí años, intentando descubrir la verdadera salida y evitando a los temibles “laceradores”, criaturas biomecánicas que pueblan el laberinto. La llegada del nuevo miembro a la comunidad traerá más de una sorpresa y más de un desafío. Es hora de encontrar una salida.

Quizá una de las virtudes que más acompañen a El corredor del laberinto es que se ha tomado en serio como producto para adolescentes. Si bien la novela de Dashner posiblemente profundice en muchos aspectos, desarrollar la historia en algo más de 100 minutos, resulta al menos tranquilizador, ya que podríamos vernos envueltos en una tediosa película en donde siempre es lo mismo: entrar, salir, entrar, salir… y así sucesivamente. Pero el debutante Ball ha escogido los puntos más llamativos de la novela y los ha llevado a su terreno, consiguiendo al menos que la cinta no se vuelve demasiado aburrida.

Aunque el planteamiento de El corredor del laberinto (planteamiento inicial, se entiende) pueda recordar a obras como El señor de las moscas (también adaptada al cine en 1990 por Harry Hook) o incluso la reciente Los juegos del hambre, en donde los conflictos parecen no tener edades, si avanzamos más en la historia de ésta, quizá nos encontremos con algunas sorpresas, todo ello muy bien aderezado con una estética sobria y muy efectiva.

Es de agradecer igualmente que la película, a pesar de estar sobre todo dirigida a un público jóven, no desmerece igualmente si pasamos la veintena. Huye de clichés inservibles, aunque si que en su guión encontramos algunos tramos algo sobados. Quizá le falte algo más de emoción en ciertas partes y un poco más de maestría con la cámara a la hora de rodar escenas de acción. Por lo demás es una cinta correcta y sencilla.

Rodeado de un elenco casi desconocido, Ball incluso se ha arriesgado a colocar a un protagonista sin rostro de anuncio. Todo un elenco en donde los rostros no nos suenan mucho, pero igualmente son eficaces en lo que se les exige. Sorprende, la verdad, un reparto tan sólido y desconocido al mismo tiempo. Quizá sea otro de los aciertos de la película. No hay interpretaciones memorables, pero tampoco apetece abofetear a nadie.

Su narrativa, que en ocasiones recuerda a cierta serie sobre unos supervivientes en un extraña isla (sí, aquella de J.J. Abrams), bien es cierto que a El corredor del laberinto le haría falta algo más de brío en ciertos momentos, sobre todo en sus primeros minutos, donde el espectador puede tener la sensación de que pasa muy poco o nada.

Un entretenimiento sin pretensiones, con correctas interpretaciones y con una historia sencilla pero tampoco excesivamente original. Podría ser una buena alternativa si no tenemos nada deseable a la vista.