Man of Steel ● 2013 ● USA-Reino Unido-Canadá ● 2h 23min
★★★★★

El hombre de acero

Puede que como el propio Superman, el mundo quizá no esté todavía preparado para volver a ver al hijo pródigo de Krypton surcar los cines de nuevo. Y digo esto porque ya es la segunda intentona de Hollywood por resucitar (bueno, nunca murió) al personaje creado por Shuster y Siegel allá por los años treinta.

Figura emblemática, el visionario Christopher Nolan se ha encargado de apadrinar este relanzamiento, suponemos que bien recomendado por la Warner tras su enorme e internacional éxito con otro superhéroe de DC Comics, Batman. El resultado, muy distinto del hombre de la noche, deja bastante indiferente, aunque nos da una idea de cómo Hollywood entiende el cine de superhéroes, si es que todavía no lo sabíamos.

El planeta Krypton se destruye. Jor-el envía a su hijo a la Tierra para evitar que su raza se destruya para siempre. Al llegar a nuestro planeta, el pequeño se convierte en un extraño, en un alienígena del que no se puede confiar… ¿o sí?. El pasado regresa para ponerle a prueba. Deberá decidir si proteger a los humanos o ser un mero espectador.

He de confesar que la tarea de devolver a Superman al cine no es para nada fácil. Tras el fallido intento de Bryan Singer (Superman Returns (2006)), le ha tocado el turno a Zack Snyder, menos experimentado en el género que Singer, aunque sabe perfectamente como encandilar a las masas. Su filmografía, plagada de cintas casi adoradas (300 (2006) o Watchmen (2009)) eran un curriculum sobrado para encargarse de esta tarea. Christopher Nolan ejerce como productor, por lo que podemos estar hablando casi de la misma producción que la saga de Batman más reciente.

El principal problema que tiene El hombre de acero es que la sombra de Donner/Reeve es muy alargada y a muchos todavía les resulta extraño que otro actor (en esta ocasión un Henry Cavill con muy poco carisma) usurpe el lugar. Es un problema, pero a la vez es un aliciente para intentar crear un nuevo Superman e incluso dar una nueva visión de éste, como lo que se ha podido ver en las cintas de Nolan.

Pero las diferencias entre ambos personajes han pesado. Con Batman podemos humanizarle lo que queramos, pero Superman es distinto. Es un extraño, un alienígena (muy bien reflejado a lo largo de la película), un tipo que no sabe si lo que tiene es bueno o no, que sabe que es un extraño, conoce su naturaleza. El problema es que Snyder no es Nolan, y su tratamiendo de los superhéroes cae finalmente en lo fácil, en el puro espectáculo.

Hasta un primer tramo, El hombre de acero aporta una más que notable nueva visión sobre el superhéroe, pero cuando nos disponemos a la batalla final (incluso antes, en la secuencia de Smallville), todo se torna típico, se torna demasiado “Hollywood”, y es quizá lo que no debería suceder, porque para eso ya tenemos a otros superhéroes. Si se ha intentado aplicar el mismo “modelo” que Nolan ha aplicado a su Batman, de momento están a años luz de conseguirlo con Superman.

No podemos dejar pasar por alto algunas interpretaciones muy notables. Russel Crowe o Amy Adams están espléndidos en sus papeles (ella quizá un poco sosa, le falta cierta ingenuidad al personaje). La palma se la lleva (como ya pasó con El Joker o con Bane) el villano. Un Michael Shannon espectacular, un villano como debe ser. En futuras secuelas, será dificil superarlo con un Lex Luthor (si es que se deciden a meterlo). Contar con Kevin Costner (se le echa en falta más presencia) o Diane Lane como padres de Superman en la Tierra, sinceramente, no tiene precio.

Efectos especiales por doquier, una machacona (e impersonal) banda sonora que simplemente acompaña, no enfatiza, unos combates casi de videojuego cierran este nuevo Superman. Atrás dejamos a Reeve, su bondad a flor de piel, su honestidad, podíamos fiarnos de él a ciegas. ¿Podremos hacerlo de un tipo que no nos transmite absolutamente nada?