Silver Linings Playbook ● 2012 ● USA ● 2h 02min
★★★★

El lado bueno de las cosas

Cuando en la comedia no todos son carcajadas.

Es uno de esos títulos que, de repente y sin saber por qué, aparece en la lista de estas cintas a las que debemos prestar un poco de atención. El lado bueno de las cosas consigue mezclar varios géneros de una forma bastante eficaz.

La filmografía de un director tan poco prolífico como David O. Russell, tiene casi siempre a la naturaleza humana como protagonista. Son historias que ahondan en las reacciones e inquietudes del complejo ser humano, bien siempre (y se agradece) con cierto humor e ironía, para quitar hierro al asunto. No es de extrañar que haya optado por adaptar la novela de Matthew Quick para su nueva película.

La presencia de un actor con bastante tirón como es Bradley Cooper, quizá pueda echar de la sala a más de uno, pero la transformación de este actor en su personaje es digna de ver. Cooper ha demostrado mucho con su protagonismo en El lado bueno de las cosas, ha demostrado que no sólo sabe irse de juerga por Las Vegas o ligarse a cualquiera mientras da unos cuantos disparos. En este aspecto, Russell ha arriesgado colocando a un actor como él, en un papel absolutamente protagonista, y la jugada le ha salido redonda. Si Day-Lewis no estuviera en las nominaciones a los Oscar, posiblemente hablaríamos del primer gran premio para Cooper.

Su compañera de reparto es otra estrella emergente, la joven Jennifer Lawrence. Tras su enorme salto a la fama con Los juegos del hambre (2012) y sucesivas secuelas (así como si primera nominación por Winter’s Bone (Debra Granik, 2011)), Lawrence llega para quedarse en un rol que, ni mucho menos la queda grande, pero que nos da la sensación de que debería contener y tener, algo más de peso en la película, puesto que se trata casi del motor que mueve a Patrick para conseguir su objetivo (aunque él no lo sabe). ¿Será este año su segunda oportunidad en los grandes premios?

Junto a la pareja protagonista tenemos a dos enormes actores que tampoco se quedan cortos en cuanto a roles se refiere. Robert De Niro, está ahí, como el padre protector, maniático y que exige casi continuamente a su hijo estar más con él. Se trata de un personaje que casi sufre en silencio (sólo muestra una lágrima en toda la película), pero que ante todo quiere a su hijo y todos sabemos que haría cualquier cosa por él. Jacki Weaver es su compañera en la gran pantalla, en un rol muy clásico, una madre que, aunque parece ausente, es consciente de todo lo que le rodea.

El lado bueno de las cosas es un enorme alegato por el positivismo, por el amor y por el dejar atrás el pasado cuando éste no ha sido precisamente el motor de las cosas. Unos personajes increíblemente trabajados, con ciertos puntos de humor muy bien dosificados (nos recuerda a títulos como Mejor… Imposible (James L. Brooks, 1998), con ingredientes/personajes, similares), y con una sobria y efectiva realización.

A pesar de que su final pueda resultar previsible y evidente, quizá no sea el principal objetivo de El lado bueno de las cosas. Su mensaje es claro y totalmente esperanzador, el pasado, pasado está, hay que mirar hacia delante, sin perder la vista de lo que puede ser nuestro nuevo futuro, un mensaje que, en tiempos que corren, nos viene muy bien a todos.