The Commuter USA, Reino Unido, Francia 1h 45min
★★½★★

El pasajero(Jaume Collet-Serra, 2018)

Un thriller que parece prometer, pero que al final cae en la cotidianidad.

La colaboración entre el irlandés Liam Neeson y el director español Jaume Collet-Serra vuelve a tener una nueva criatura en los cines. Se trata de El pasajero, una película que cuenta con una buena fórmula (convencional, pero buena), y que en su arranque promete unas buenas dosis de “darle a la cabeza”, pero conforme avanza la trama, todo resulta ciertamente previsible, y salen a relucir las costuras de un thriller imperfecto.

El pasajero cuenta la historia de un ex policía que trabaja como agente de seguros. Un día, tras haber sido despedido de su trabajo, se le acerca una mujer en el tren que coge a diario y le propone un negocio, encontrar a una persona en ese mismo convoy, y a cambio le dará una jugosa cantidad de dinero. Lo que parece una tarea fácil, se va complicando hasta límites insospechados para el protagonista.

Si hay algo por lo que destaca Collet-Serra es, sin duda por no arriesgar demasiado en su cine. Aunque sabe perfectamente tocar los resortes de un género tan trillado como es el thriller, al menos lo hace a sabiendas de que lo único que pretende es entretener al personal.

Y lo cierto es que El pasajero es una cinta bastante entretenida, que propone al espectador como parte de su juego (algo obvio en películas de este tipo), y que además cuenta con Liam Neeson, un actor más que solvente que hace creíble prácticamente cualquier personaje que toca. Aquí no podía ser menos, y nos retrata un hombre casi desesperado, con un pasado algo desdibujado (no sabemos muy bien por qué ya no es policía), pero con buenas habilidades para resolver situaciones.

No exento de clichés (algo también muy habitual en el cine de Collet-Serra), el protagonista se embarca en un juego de búsqueda de pistas. Lo que es cotidiano (de ahí el título en inglés, que hace referencia a los pasajeros que cogen el tren a diario para ir a trabajar), se vuelve excepcional.

Pero encontramos ciertas incongruencias en un personaje que, por momentos parece muy sensato, con principios, pero en otros no parece actuar con tales habilidades. No es que sea un personaje mal dibujado, pero ciertos aspectos chocan en determinadas circunstancias, y eso, puede sacarnos de la historia (sobre todo en el tramo final).

El pasajero plantea la historia, la desarrolla y la pone un broche final. Sí, tiene una estructura bastante clásica (recuerda en este aspecto a Non-Stop (Sin escalas) (Jaume Collet-Serra, 2014), con quien comparte guionista) y que en su tramo final se vuelve demasiado típica, proporciona demasiadas pistas para que sepamos de antemano, como va a terminar todo.

Pero con todas sus taras, al menos la película se disfruta, decepciona en general (y al final), pero es bastante entretenida, algo que a su director no se le puede echar en cara. Sabe dosificar bastante bien todo para que resulte interesante sin llegar a comernos la cabeza.

Lo que empieza como una historia atractiva, interesante, con un Liam Neeson aunque encasillado en ese tipo de personajes, solvente… termina en un final desmesurado y cotidiano para Hollywood.