El regalo
The Gift ● 2015 ● USA-Australia ● 1h 48min
”Aunque tiene buenas ideas, sus cartas están un poco marcadas.”
★★★★★






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El debut en la dirección del actor Joel Edgerton es, al menos, correcto, pero tampoco exige demasiado al espectador, quizá un punto en su contra al tratarse de un thriller. Edgerton, a quien hemos visto en títulos como La noche más oscura (Zero Dark Thirty) (Kathryn Bigelow, 2012) o la más reciente Exodus: Dioses y reyes (Ridley Scott, 2014), con su escasa experiencia en la dirección (tan sólo un par de cortometrajes), ha tenido incluso la valentía de hacerse cargo del guión.

Su parte es loable, todo hay que decirlo. Edgerton ha construido una historia sobre una venganza, sobre el pasado y sobre un hombre que, tras mudarse con su mujer a una nueva ciudad, recibe la visita de un antiguo compañero de colegio. Los regalos que éste le hace a su “nuevo” amigo, empezarán a incomodar al matrimonio.

El regalo cuenta con elementos del thriller clásico. Un villano misterioso, interpretado por el propio director, con un propósito concreto. Su “modus operandi” quizá sea lo más llamativo de un guión que, a pesar de ser consistente, tiene algún que otro punto débil siendo puntuales, el conjunto no desmerece.

La pareja en la ficción formada por Jason Bateman y Rebecca Hall (nada ajena al género), crean un buen blanco para el plan de su villano. Su interpretación, sin ser notable, cumple de sobra con lo exigido en una historia que se inclina más a la sobremesa que a los grandes estrenos. Edgerton toma ejemplo, y factura una película sencilla, capaz de crear interés, un thriller muy convencional que, a pesar de jugar alguna baza interesante y de tener buenas ideas, deja al descubierto muy pronto sus cartas.

Mención especial ese halo misterioso que el director ha creado junto a la fotografía del catalán Eduard Grau (ya trabajó con Hall en La maldición de Rookford (Nick Murphy, 2011)) que consigue transmitirnos sensaciones (aislamiento, desconfianza…) muy bien acompañadas por una música sugerente, que también genera cierto misterio.

Su producción es muy completa, pero quizá debería haber mejorado el guión, que sin ser fallido (insisto que es consistente), tiene demasiados clichés que podrían arruinar la función a más de uno, a pesar de jugar en alguna ocasión con la sorpresa, aunque a día de hoy, poco nos pueden sorprender.

El regalo se sustenta sobre todo en su elenco de actores y en su capacidad para la sorpresa de última hora. Un ejercicio solvente, sin excesos y con poca repercusión.