Elle
Elle ● 2016 ● Francia-Alemania-Bélgica ● 2h 10min
”Verhoeven se mete en una historia oscura marcada por las obsesiones.”
★★★★★






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Han pasado diez años desde que el holandés Paul Verhoeven nos dejara su última cinta en cines, concretamente El libro negro (2006), ambientada en la Segunda Guerra Mundial. Tras haber dejado, posiblemente, el cine más comercial, con títulos tan míticos como RoboCop (1987), Desafío total (1990) o la espléndida Starship Troopers (1997), se centra con Elle, en una historia más íntima y alejada de aquel esplendor “hollywoodiense” en donde el dinero lo puede todo.Y es con Elle cuando nos encontramos con un trabajo bastante meticuloso por parte de un Verhoeven quizá desconocido para muchos (me incluyo) en donde filma una cinta llena de obsesiones, traiciones y mentiras.

Michèle es una ejecutiva que trabaja en una empresa de videojuegos y que acaba de sufrir una violación en su propia casa. A partir de entonces empieza a obsesionarse con encontrar al hombre que lo hizo, desatando un auténtico vendaval allá por donde pasa.

Cuando antes mencionaba los éxitos de taquilla de Verhoeven, he dejado pasar dos títulos que, de alguna forma, tienen que ver con ésta Elle. Instinto básico (1992) y Showgirls (1995), ambas con la mujer como protagonista absoluta, aunque con notables diferencias tanto de calidad como de historia. Elle vuelve a poner al género femenino como eje principal de la historia.

Sin embargo, aquí el fondo viene dado por la novela de Philippe Djian, autor también las obras en las que se basan El amor es un crimen perfecto (Arnaud Larrieu y Jean Marie Larrieu, 2014) o Betty Blue (Jean-Jacques Beineix, 1986). Es precisamente en este fondo, donde Elle destaca dentro de la filmografía de Verhoeven.

Las obsesiones, las traiciones o las mentiras están a la orden del día dentro del mundo en el que se mueve esta película, en ocasiones algo sórdida y que además cuenta con un espléndido reparto en donde la francesa Isabelle Huppert brilla absolutamente sobre el resto.

La construcción de su personaje, tan cargado del pasado como del propio presente, resulta sublime, llevando la obsesión hasta límites insospechados. Huppert interpreta, sin pudor alguno, el retrato de una mujer llena de carencias (tanto personales como profesionales) y que la llevan a centrar su vida en algo que no tiene. Es una mujer fría, casi inexpresiva, y en ocasiones excesivamente honesta (hasta con su madre).

Michéle es un reflejo del desamor, de la desidia por haber pasado todo lo que ha pasado y sobre tu incapacidad de amar a alguien (ni siquiera a su propio hijo, obsesionado con tener esa familia que nunca tuvo, aunque sea junto a una mujer que espera un hijo que no es propio).

El resto de secundarios que rodean a Michèle están perfectamente a la altura de su papel, a pesar de que la actriz sobresale por méritos propios. Son personajes con cierta importancia dentro de la vida de la protagonista, y algunos quizá algo caricaturizados.

Sin duda la dirección de Verhoeven en Elle marca la película, que deambula en muchas ocasiones entre el humor negro, el thriller o incluso el drama. Es una cinta muy completa y muy compleja, llena de matices.

Pero quizá Elle peque un poco de pretenciosa. Su excesiva duración no está justificada, a pesar de que se explican demasiados conceptos/situaciones/personajes con cierta redundancia, lo que nos lleva a algunos momentos de desconexión (no son mucho, también es verdad).

Su algo más de dos horas de metraje cuestan digerir en algunos momentos, pero gracias a esa fusión de géneros, logra atraer al espectador, olvidando casi por completo, su pequeño defecto de insistencia.

Elle es una cinta valiente, dura y algo cruda, aunque no se regodea en nada que no sea tolerable. Huppert está espléndida y la dirección de Verhoeven, es sobria y efectiva por lo que no hay casi elementos en su contra.