En el ojo de la tormenta
Into the Storm ● 2014 ● USA ● 1h 29min
”Sabe qué tipo de película es, por lo que no esperamos otra cosa.”
★★★★★






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Parece que el cine de catástrofes tuvo su época, y durante mucho tiempo, se le consideró un auténtico “revienta taquillas”. Fue la época dorada de títulos en donde terremotos, inundaciones e incluso invasiones alienígenas, poblaban las carteleras con el incesante intento de hacer una enorme y suculenta recaudación. Hoy en día es un cine que apenas sorprende y que siempre utiliza las mismas cartas para ganar la partida. Eso, el público lo sabe y no es de extrañar que títulos como éste, En el ojo de la tormenta, terminen reducidos a un pasatiempo cuya solución ya la sabemos antes de empezar a hacerlo.

Pero En el ojo de la tormenta intenta ir un poco más allá del mero espectáculo destructivo que siempre ha supuesto el cine de catástrofes más contemporáneo. Valiéndose de una especie de formato documental, la película va creando a base de retazos de vídeos grabados por los personajes, la auténtica película. Bien es cierto que ese atrevimiento se agradece, ya que aporta una nueva visión al subgénero, pero sin algo más que interese, todo se queda en una curiosidad más que otra cosa.

Quale (ayudante de James Cameron y que con ésta firma su tercera película en solitario) no deja lugar a dudas ante lo que quiere contar, básicamente la capacidad destructiva de un enorme tornado que arrasa a su paso absolutamente todo (sí, todo, aviones, camiones e incluso edificios enteros), todo ello frente a la mirada de los habitantes de un pacífico pueblo. Vamos, una historia de lo más original. Al final todo queda en un pastiche de varias películas y uno tiene la sensación de que el guionista (un desconocido John Swetnam) se ha inspirado en obras ya hechas (viene a la cabeza la entretenida Twister (Jan de Bont, 1996).

En el ojo de la tormenta no tiene realmente una virtud destacable. Su reparto, sin ir más lejos, tampoco hace mucho por que la cosa se levante. Ni siquiera la presencia de Richard Armitage consigue que la función no se desmorone con tanto aire. En general, el reparto está a la altura de las circunstancias, es decir, no transmite absolutamente nada (tampoco se espera que lo haga) y sus roles, están llenos de clichés.

Lo único salvable de una cinta previsible y bastante anodina, son (como era de esperar) sus efectos especiales. Al menos se agradece que todo el espectáculo visual sea del agrado del respetable, y de que, al menos, cumpla en este campo.

Por lo demás, En el ojo de la tormenta, no descubre nada nuevo, no nos cuenta algo sorprendente y tampoco intenta hacerlo, que quizá sea su mayor virtud, el saber perfectamente qué tipo de película es.