Escuadrón suicida

Suicide Squad (David Ayer, 2016)
Se queda en entretenida. Una oportunidad perdida
★★★★★

Habría que estar un poco ciego para no ver la “guerra” que hay entre adaptaciones de MARVEL y de DC COMICS. Llamémoslo guerra aunque no hay una declaración y ni muchos menos una victoria que esperar, son dos variaciones con sus fieles y que ya tienen un público fabricado. Hacerlos cambiar de opinión, se puede conseguir, pero es complicado.

Tras el descalabro de Superman v Batman: El amanecer de la justicia (Zack Snyder, 2016), y de que su taquilla no haya sido tal y como se esperaba, Warner vuelve a contraatacar con la adaptación de otro cómic icónico, el de aquel conformado por los villanos más populares del universo DC, en forma de trama plana, simple y con escasas novedades. Eso sí, al menos espectáculo y entretenimiento están bastante a la par, aunque tampoco hay que ponerla por las nubes.

El director, productor y guionista David Ayer, se ha tomado casi como reto personal, llevar al límite una historia que, a priori, no resulta para nada compleja y que se ha de tomar (si fuera el caso) como un adelanto para una secuela. Aquí se presentan personajes, se profundiza algo más en ellos (algo que se agradece) y se va directamente al meollo, a la acción.

Ayer no da tregua, la cinta avanza bien, sin trompicones y con bastante previsibilidad. La adaptación al cine del cómic sigue siendo plana, sin aditivos, sabemos perfectamente qué va a pasar y las reacciones no aportan demasiado a la trama. El resumen de esto es una cinta divertida, con la que se pasa el rato pero que no destaca demasiado en el universo que Warner y DC están intentando montar.

Desde luego si hay que tener en cuenta que contar una historia desde el punto de visto de unos villanos, de unos “desechos sociales”, tiene su aquel, y que aun no sea nada nuevo (todavía tenemos el grato recuerdo de Los doce del patíbulo (Robert Aldrich, 1967), en donde el mismo planteamiento conseguía mejores actores y mejores personajes.

Will Smith y Margot Robbie.

Hay algunos aspectos que habría que comentar de Escuadrón suicida. Quien espere ver a un pletórico Joker (bajo un siempre efectivo Jared Leto), tendrá que esperar a verlo enfrentarse de nuevo al murciélago, ya que aquí su presencia es casi anecdótica. Tiene importancia, sí, pero apenas lo vemos en pantalla más de quince o veinte minutos.

Hay dos intépretes que quizá haya que destacar. Por un lado Will Smith, que de nuevo vuelve a tomar las riendas de su carrera, con un personaje a su medida, un tipo sin escrúpulos, con apenas sentimientos, pero que en el fondo tiene un fin y un objetivo. Y por otro lado a Margot Robbie, interpretando a Harley Quinn, y que aporta en las escenas de acción, quizá el punto más cómico, más gamberro, y cuya relación con el Joker, tiene momentos interesantes.

Pero lejos de estos dos ejes, Escuadrón suicida no nos va a aportar numerosas cosas interesantes. Con un villano descafeinado (esto lo comparte con MARVEL), a quienes sus protagonistas se despachan en una escena de 15 minutos, todo se resuelve con unas cuatro o cinto secuencias de acción. La cámara se mueve irregularmente, y en ocasiones uno no sabe que está pasando (algo de lo que también adolece la trilogía de Batman de Christopher Nolan).

A Escuadrón suicida le pasa como a las de su género, se vende sola, pero en esta ocasión ha habido mucho ruido y pocas nueces. Una cinta simplona, entretenida y una oportunidad perdida para haber dado un puñetazo en mesa a MARVEL y haber dicho “Aquí estoy yo con mis chicos malos”. Por cierto, hay que recordar que aquí también hay escena al final de los créditos.

Ficha técnica

Guión
David Ayer
(sobre los personajes de DC Comics)
Dirección de fotografía
Roman Vasyanov
Música
Steven Price
Montaje
John Gilroy
Distribución
Warner Bros.
Formato
2.35:1
Nacionalidad
USA
Duración
123 min.
Distribución
Warner Bros. Pictures
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