The Haunting in Connecticut 2: Ghosts of Georgia ● 2012 ● USA ● 1h 40min
★★★★★

Exorcismo en Georgia

Sin duda alguna, estamos ante un telefilme sin sustos.

Nos llega a las pantallas una nueva cinta que mezcla lo esotérico con el terror, aunque no en unas dosis muy equitativas. La película no es precisamente un ejemplo a seguir y se nota a la legua un presupuesto bastante escaso. El hecho de contar con pocos rostros conocidos, también es algo que no la ayuda para nada.

Heredando la producción de la espléndida Exorcismo en Connecticut (2009), esta película se supone una secuela, de hecho ya su título original también es heredado del film de Peter Cornwell, que pasó sin pena ni gloria por la taquilla. Aquella cinta contaba una historia similar (también basada en hechos reales) pero centrada en una familia cuyo hijo padecía un fuerte y extraño cáncer.

De Connecticut nos trasladamos a Georgia, donde Lisa, Andy y la pequeña Heidi, la familia Wyrick, se trasladan a una nueva casa, rodeada de unos extensos bosques. Todo parece ir bien, aunque Lisa padece un extraño trastorno desde hace tiempo que la obliga a medicarse. Un día aparece Joyce, la hermana de Lisa, dispuesta a pasar unos días con ellos. Será entonces cuando una extrañas apariciones atemoricen a la pequeña de la familia.

Partimos de la base de que construir una cinta de terror basándose únicamente en el apartado visual, te cierra muchas puertas. La utilización de efectos de sonido, planos rápidos, música inquietante (que ya te prepara para el “susto”)… son trucos que Hollywood no se cansa de utilizar y que en ocasiones suelen tener éxito y funcionar (véase el cine de James Wan, bastante dado a utilizar este tipo de artimañas). Pero si no hay una historia por detrás que sostenga todo ese tinglado, al final queda un susto y poco más.

Exorcismo en Georgia dista mucho de Exorcismo en Connecticut, eso lo primero. Aquí la historia se hace un tanto pesada, aportado detalles con cuentagotas y dejando al espectador demasiada participación, algo que en el género de terror no se lleva. Esto no es malo, pero tampoco suele ser recomendable para el público en general, que prefiere pasarse noventa minutos en una butaca y espera que le asusten, sin tener que ponerse a hilar cosas.

La película va deambulando muy lentamente, con demasiados detenimientos en los aspectos visuales, mucha decoración para tan pocos muebles. No es una cinta que se puede ver muy pendiente, puesto que en cuanto uno pilla la historia, lo demás no deja de ser “paja”. Aún así, el realizador (un debutante Tom Elkins, que ya se encargó del montaje de la película de Cornwell) se ha puesto las pilas e intenta en varias ocasiones no dejarse llevar por lo efectista. Si hubiera que hacer un porcentaje, diríamos que en un 98% no lo consigue.

Sólo en su tramo final, Exorcismo en Georgia consigue atraer al personal. Pero ya es demasiado tarde y ese desenlace más cercano al terror convencional que al buen terror, no rescata el resto de la película y queda prácticamente como algo anecdótico.

El hecho de no contar con un reparto conocido (tan solo Katee Sackhoff y tiene un rol bastante secundario) no favorece en absoluto a la película. Virginia Madsen estaba espléndida en Exorcismo en Connecticut, aquí Abigail Spencer (a quien hemos podido ver en algunas producciones recientes como Oz, un mundo de fantasía (2013) o Cowboys & Aliens (2011)) no deja de parecer una madre traumatizada que apenas profundiza en el personaje (el guión tampoco la deja margen para ello).

Exorcismo en Georgia bien podría haberse lanzado directamente al mercado doméstico que no habría pasado nada. La oportunidad que se le da a Elkins, la desaprovecha con una película sosa, insípida y que no transmite absolutamente nada de terror.