Expediente Warren: El caso Enfield
The Conjuring 2 ● 2016 ● USA ● 2h 14min
”Pequeños matices que intentan renovar esta pequeña saga.”
★★★★★






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Tras un abandono temporal del género de terror, sin duda el terreno donde James Wan se desenvuelve como pez en el agua, retoma las riendas con un regreso a los míticos casos de la familia Warren, que tan bien le funcionaron hace ya tres años.

A nivel interpretativo, era casi obligado el regreso de Patrick Wilson y Vera Farmiga como Ed y Lorraine Warren respectivamente, un matrimonio con curiosas habilidades para la parapsicología.

Tras lo sucedido en la granja de los Perron, la acción de Expediente Warren: El caso Enfield (2016) nos traslada hasta el Londres de finales de los setenta (con una introdución ambientada en el famoso caso de Amityville (también llevado al cine un par de veces y con secuelas y precuelas)); lo que siempre le ha funcionado a Wan, aquí también surte efecto. Multitud de giros sonoros, sustos dosificados y un efectivo uso de los efectos especiales (maquillaje), completan el arsenal con el que el director trata de impactar.

Y es que Expediente Warren: El caso Enfield no aporta realmente nada nuevo al género, y tampoco a la carrera de Wan. Vuelve a refreir lo mismo que la anterior película, pero cambiando algo los personajes. Quizá la cinta sea un poco innecesaria.

Donde si realmente se nota que se ha intentado aportar algo más, es en los personajes protagonistas. Tanto Farmiga como Wilson, adquieren más importancia e incluso les vemos mucho más unidos que de costumbre. La carga dramática en sus personajes es lo que más se nota.

Algo diferente a lo que sucede con otros roles de la historia, una familia numerosa en donde una de las hijas parece estar poseída por un extraño demonio que reclama la casa donde viven. Wan y sus compañeros de escritura, no se han molestado demasiado en profundizar en los personajes. Esto deja la fría sensación de que no hay muchas ganas de ir más allá de la propia historia de terror, simplemente se quiere asustar al personal y con eso se dan por satisfechos.

Expediente Warren: El caso Enfield también nos devuelve al Wan más intenso con la cámara, algunas escenas bien resueltas y efectivas, por ejemplo la que tiene lugar en el sótano (inexplicablemente) inundado de la casa, la forma en la que mueve la cámara en el exterior cuando es necesario… A pesar de no ser perfecta, tiene algunos momentos bastante remarcables.

Por otra parte, se apoya de Joseph Bishara para la ambientación musical. Bishara, habitual de Wan en su cine de terror, demuestra que tampoco le interesa poner algo más que efectos y sonidos para enfatizar la acción. Así es su frío estilo. No hay necesidad de una música orquestal, por lo que su composición queda relegada a una mera ambientación sonora.

James Wan recurre una vez más al terror fácil, a las sensaciones más primarias para transmitirnos una historia que bien puede recordarnos a otros clásicos como Poltergeist (Tobe Hooper, 1982) o El Exorcista (William Friedkin, 1973), con quien comparte algunos giros y homenajes.

La cinta al menos cumple con un mínimo de entretenimiento que Wan lo controla con acierto, manteniendo un ritmo acorde con la historia, pero sin ralentizar ningún pasaje esencial. A grandes rasgos Expediente Warren: El caso Enfield repite fórmula y, por consiguiente, sale airosa.