Expediente Warren
The Conjuring ● 2012 ● USA ● 1h 52min
”Visualmente interesante, pero no aporta nada nuevo.”
★★★★★






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Nueva historia que cuenta con James Wan detrás de las cámaras. El director de las clásicas Saw (2004) e Insidious (2010), ambas reclamo para esta Expediente Warren, vuelve a desplegar su arsenal, un conjunto armamentístico bastante manido y que muchos ya nos conocemos, pero que curiosamente cosecha el mismo éxito que desde el primer día. ¿Inexplicable también?

Wan recurre a lo que sabe hacer, en este aspecto Expediente Warren no es precisamente una cinta novedosa. Sí que es innegable su factura, llena de efectos (lo que siempre utiliza) y con unos personajes con cierta profundidad, algo ya novedoso en este tipo de producciones, donde uno suele dejarse llevar más por lo que ve que por lo que hay detrás de todo lo montado. Wan no se renueva, no reinventa, sigue fiel a su estilo y eso tiene cosas buenas y cosas no tan buenas. Sólo el tiempo lo dirá.

Expediente Warren está basada en uno de los casos del matrimonio formado por Ed y Lorraine Warren (ella actualmente sigue con vida). Una de sus investigaciones les lleva hasta la granja de los Perron, donde han empezado a suceder extraños sucesos que apuntan una posesión demoníaca. Durante la investigación, varios sucesos ponen en peligro incluso la vida de los propios Warren y de la de su familia.

James Wan regresa con Patrick Wilson a la cabeza del reparto. El actor, que tan buenos resultados le dió en Insidious (2010) encabeza la cinta aportando un personaje serio y sólido, al igual que Vera Farmiga, cuya incursión en este género no es nada nuevo. Entre ambos hay buena química y su retrato de matrimonio es bastante creíble. Por otro lado tenemos a Lily Taylor y a Ron Livingston como los cabezas de familia de los Perron, los que sufren los ataques. El reparto es bueno, y los actores están bien en sus roles, en ese sentido Wan no suele descuidarlos y aquí no ha hecho una excepción.

A nivel visual la película cuenta con alguna escena y plano bastante curioso, pero por lo demás, se reduce a colocarnos donde a Wan le interesa para situar sus trucos y trampas, para que todo esté dispuesto para el espectador. Expediente Warren no desvela nada nuevo dentro del género del terror y Wan sigue recurriendo, tristemente, a la fórmula del susto/sobresalto fácil, a base de efectos de sonido y de una música (otra vez de Joseph Bishara) agónica que enfatiza cada escena (ya desde el primer minuto).

Como drama dentro del terror, la película tampoco aporta mucho. Da mucha más importancia al terror que a la propia historia de la familia. Y es que tampoco podemos olvidar que la cinta bebe de otras fuentes (Poltergeist (Tobe Hooper, 1982), Terror en Amityville (Stuart Rosenberg, 1979) (curiosamente los Warren también investigaron aquel suceso) y hasta podemos ver reminiscencias de la cinta española El Orfanato (Juan Antonio Bayona, 2007)). El cóctel de todo esto genera una potente bomba que tiene su principal explosión en un final no tan espectacular como muchos esperarían.

El guión, escrito a cuatro manos, concibe la historia como siempre se concibe el cine de Wan, eso si, deja algunos cabos sueltos que, aunque no se relacionan directamente con la historia principal, los usan para enfatizar más el miedo en el espectador. Una trampa que, puede funcionar, pero deja huecos bastante imperdonables.

Pero Wan no es amigo de grandes fastos, de excesos y tampoco es amigo de lo espectacular. Su estilo, definido por un “crescendo” en cuanto a intensidad se refiere, ha quedado claro siempre y Expediente Warren deja una pequeña muesca en su filmografía, muesca que para muchos no será fácil de dejar atrás. Casas encantadas, posesiones… todo mezclado y agitado (no revuelto) en este pastiche tétrico, ambientado en una américa en donde lo paranormal había sido ocultado y relegado a lo más profundo.