Furious 6 ● 2013 ● USA ● 2h 10min
★★★★★

Fast & Furious 6

La acción convecional, empieza a sustituir a los coches.

Y van seis las entregas de una saga que, en principio, no iba para saga. Fast & Furious 6 no innova precisamente, pero devuelve parte de la acción que se ha quedado por el camino, eso si, los coches empiezan a ser algo un poco secundario.

Justin Lin dejó claro que hacerse cargo de la saga de A todo gas iba a romper todos los récords. Y lo cierto es que no ha decepcionado. Desde que se hiciera cargo en el 2009 este taiwanés afincado en Hollywood, ha cosechado más de 1000 millones de dólares entre las tres últimas entregas de la saga, siendo sus cintas, las más taquilleras de todas (sin contar A todo gas: Tokyo Race (2006)). No es extraño que Universal esté contento con él.

Los tipos duros Dom y Brian (siempre Vin Diesel y Paul Walker) viven apartados de la vorágine de las carreras ilegales y las persecuciones, pero un inesperado suceso en Moscú hace saltar las alarmas y deberán reunirse de nuevo junto a sus compañeros, para ayudar a Hobbs (Dwayne Johnson) a detener a un peligroso criminal.

Quitando las incongruencias que, por lo general, suele ofrecer el cine de acción más actual, quitando la absoluta planicie que vuela sobre los personajes (¿es necesario que ofrezcan algo?), que las leyes de la física son absolutamente ignoradas por este género (en su mayoría, también) y que lo de las carreras de coches y el “tuning” ya parecen cosas del pasado… lo que nos queda es Fast & Furious 6.

Lin/Universal lo han vuelto a lograr en una cinta espectacular, con acción, con persecuciones, con peleas de tipos duros (sí, incluimos a Dwayne Johnson y a Vin Diesel, porque… no hay tipos duros en las películas de esta saga). Una cinta ágil, entretenida pero inferior a su antecesora, desgraciadamente.

El ritmo que, se supone debe ser lo primordial en una cinta de estas características, Lin no lo dosifica tan bien como debería y, entre escena de acción y escena de acción, la cosa flojea porque, por mucho que lo intentemos, si no hay chicha no se puede sacar nada.

Con todo y con eso, Fast & Furious 6 mantiene el nivel de todas las película. El espectador se volverá a reencontrar con detalles que la vuelven a conectar con las primeras entregas, pero poco más que ofrecer, señores. ¿Es una saga ya caduca? A tenor de las cifras en taquilla diríamos que no, pero claro habría que innovar más y no dejar tan de lado la verdadera esencia que inspiró esta saga.

Justin Lin, que todo apunta a que se desentenderá de la dirección de la próxima entrega, confía demasiado en la saga, en su potencial como franquicia y sobre todo, en el público objetivo. Es precisamente ese público fiel el que mantiene a flote esta saga que con esta sexta entrega, se empieza a ver que hace aguas, o al menos ciertos remolinos de reiteración.

Ni siquiera la presencia de rostros nuevos como Luke Evans, la luchadora Gina Carano o el retorno de la española Elsa Pataky (con un más que ridículo e inverosímil final de su personaje), hacen que crezca la savia nueva, todo porque Fast & Furious 6 apenas se arriesga a lanzarse a cosas nuevas, de todas formas, no le hacen falta.

Si uno busca entretenimiento, acción, buenas peleas y alienarse un poco de la realidad, no hay duda de que verse Fast & Furious 6 (o cualquiera de la saga) es una buena terapia para ello. Por cierto, no hay que olvidar quedarse un rato depués de los créditos.