G.I. Joe: Retaliation ● 2013 ● USA ● 1h 50min
★★★★★

G.I. Joe: La venganza

La marca dejada por Stephen Sommers fue muy alta como para superarla por Jon Chu, algo que a muchos no sorprenderá. Cuando saltó G.I. Joe (2009) a la palestra con el objetivo de convertirse en una nueva franquicia de películas de acción, muy pocos apostaron por ella, viendo que se trataba únicamente de un intento más de Hollywood, de alargar el género de la acción, sin duda uno de los más rentables desde hace ya unas cuantas décadas. Sin embargo la recaudación obtenida (poco más de 300 millones de dólares en todo el mundo) no hizo más que elevar las ansias de sus responsables, de hacer una secuela.

Y aquí está G.I. Joe: La venganza, cinta que, a pesar de repetirse dentro de su propio género, deja en evidencia la escasa inventiva del negocio por este tipo de productos, sin duda hechos casi todos en serie, como si de una máquina se tratase.

Ya no tenemos al General Hawk (Dennis Quaid) para salvar el mundo, sino a Roadblock un hipervitaminado y musculoso militar que deberá parar los planes del Comandante Cobra, por liarla con el armamento nuclear. Para ello contará con los Joes, expertos militares.

Uno se da cuenta al ver G.I. Joe: La venganza, que hay cosas que han ido a peor. Está claro que la escasísima trayectoria de Jon Chu (dirigió el documental sobre el ídolo de adolescentes Justin Bieber, Never Say Never (2011)) como realizador, no ya de cine de acción, sino de cintas de alto presupuesto, no ha servido de ayuda para levantar una cinta que no innova para nada dentro de su categoría. Una secuela de G.I. Joe, podría haber sido un apetecible plato para cualquier director más o menos experimentado.

La huella que dejó Stephen Sommers (aquí sólo productor) con la primera cinta, sería dificilmente superable por un neófito dentro del género. Y así ha sido, puesto que salvo un par de escenas de acción, el resto de la película no anima a plantearnos algún tipo de interés por ella, simplemente parece que la vemos por inercia.

Esa desidia que se transmite al espectador no favorece al resto del metraje que, a pesar de cumplir con los cánones establecidos de una cinta de estas características, planea sobre ella una especie de halo de querer ser algo más seria en ciertos momentos, con historias sobre personajes y su pasado, algo que Sommers (inteligentemente, todo sea dicho) ignoró bastante en su película. Todos sabemos que no vamos a ver este tipo de cine pensando en que el director nos va a relatar la vida y milagros del protagonista, pero un cierto “amor” por los personajes si se echa en falta.

Y es que G.I. Joe: La venganza también se lia la manta a la cabeza con un espectaculo visual bastante convencional. La primera película contenía una espectacular secuencia digital-real en París, aquí lo más parecido se reduce a una artificial pelea en las cumbres del Himalaya (entendemos que será ese sitio). Las escenas de acción son del montón, no destacan por nada. Eso sí, la historia, al menos es bastante conservadora dentro del universo “Joe”, algo que se agradece.

Ni la presencia de Bruce Willis hace resplandecer a una cinta que, si bien sirve para pasar el rato, confirma además la buena salud cinematográfica de sus protagonistas, a quien de seguro, veremos en una futura tercera entrega que, si nada lo impide, podría volver a contar con Chu como director.