Godzilla
Godzilla ● 2014 ● USA-China ● 2h 03min
”Un espectáculo absolutamente gigante y entretenido.”
★★★★






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La tarea del británico Gareth Edwards, de llevar a cabo una obra de proporciones inmensas como su segundo largometraje, quizá asustaría a muchos, pero lo cierto es que Godzilla no parece la segunda película de un director que apenas ha hecho carrera. Eso, asusta, ya que el potencial de Edwards no debería caer en saco roto. Es un director con bastante carrera por delante y que sabe manejar muy bien a los personajes sin perder la espectacularidad de la historia que quiere contar.

Poca cosa se puede contar del argumento de esta nueva visión del personaje creado en los años 50 tras la sombra de las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki. Poca cosa que, o bien no se sepa ya (si uno tiene una ligera idea del personaje), o bien no se debería saber para no estropear la película (sí, suena raro, pero es así). A groso modo, la película sigue a un joven soldado en su lucha por sobrevivir al ataque del gigante mientras trata de llegar a su mujer y a su hijo.

Monsters (2010) fue la primera película de Edwards. Una cinta sobria pero con un estilo muy particular. Algo que hereda de aquella. es su preocupación por tener personajes que realmente tienen algo que contar, y es que aquí, hasta el propio Godzilla tiene motivos para hacer lo que hace, algo que Roland Emmerich se encargó de eliminar en su versión, mucho más comercial, vacía y alejada de los orígenes del personaje, que ésta.

No faltan tampoco algunos guiños al propio germen del personaje, guiños incluso a la anterior cinta de Edwards. Tampoco se echa en falta la espectacularidad necesaria para una cinta de este calibre. Y es que el nivel técnico de Godzilla es, sencillamente, sublime. Tanto el sonido (espectacular) como la imagen, consiguen dar al espectador una idea de la magnitud de lo que está viendo.

Pero sin dejarse llevar por el espectáculo (aquí Edwards es donde marca la diferencia), este nuevo Godzilla cuenta con personajes auténticos. No hay científicos locos, reporteros con ideas absurdas, o militares obsesionados, en la película, todo está medido. No se deja prácticamente nada al azar y las apariciones “monstruosas”, al igual que pasaba con Monsters están contadas, muy bien insertadas y muestran lo necesario. Edwards dosifica muy bien toda la parafernalia de ese tipo. Se ha tomado incluso la libertad de inspirarse en algunos directores por los que siente admiración (sí, Spielberg, entre ellos).

La película entretiene, no se hace pesada y mantiene bien todo el tipo en sus poco más de dos horas de duración. Buena culpa de ello la tiene su ritmo, muy bien medido, con pausas y con escenas de acción bien rodadas en donde apenas encontramos hueco para escenas hilarantes (en resumen, que no hay mucha fantochada).

A nivel actoral, la película cumple bastante bien. Tanto los secundarios como los protagonistas, hacen correctamente su papel, sin demasiada sobreactuación y conociendo bien en qué tipo de película se han metido. Tanto Cranston como Binoche (en un breve pero importante papel), como Aaron Johnson, son totalmente conscientes de lo que les toca hacer.

Cine pues, entretenido, que no busca mucho más (¿acaso alguien se espera un discurso metafisico?), no apto para los devoradores de la acción (aquí tendrán que estar pendientes de otras cosas) con un muy buen nivel técnico, con un reparto correcto… Una película para disfrutar. Eso sí, merece y mucho, la pena verla en una sala.