Green Room
Green Room ● 2015 ● USA ● 1h 35min
”Ejercicio potente en muchos aspectos, no se corta, te atrapa sin dudarlo.”
★★★★★






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La violencia es el principal ingrediente del terror que nos presenta una cinta como Green Room, la tercera en la carrera de su director, cuyas obras restantes, apenas son conocidas en España.

Siempre fiel a un reparto con rostros poco conocidos, Saulnier aquí se “desmelena” y se permite el lujo de contar con algun que otro actor de cierto nombre.

El malogrado Anton Yelchin, más conocido por su papel en los “reboot” de Star Trek y recientemente fallecido en un misterioso accidente de coche, es uno de los reclamos para el público.

Junto a él, Patrick Stewart totalmente alejado de la consola de la Enterprise, para regalarnos un enigmático personaje cuyo miedo está infundido principalmente por su tranquilidad y serenidad. Un personaje que sabe que como estalle puede pasar cualquier cosa.

Cierra el trío protagonista Imogen Poots, la actriz británica que se dio a conocer con la cinta de Fresnadillo 28 semanas después (2007) y que repite como compañera de Yelchin tras algunos altibajos en su carrera. Aquí da vida a una joven absolutamente fumada que sin embargo guarda un instinto de supervivencia sorpredente.

Green Room es una cinta entretenida, mezcla de varios géneros, que no se corta ante nada y que nos propone una sangrienta noche a lo “survival horror”, todo ello aderezado con un particular estilo sobrio y malsano que Saulnier le ha dado a la película.

A pesar de lo directa de la propuesta, Green Room parece que tarda un poco en arrancar, pero una vez suenan sus primeros acordes, el resto del metraje es un descenso al particular infierno de los personajes, atrapados en un cochambroso local de carretera regentado por un neonazi al que le siguen sus secuaces. El asesinato de una joven será en desencadenante para una horrible noche en la que cualquier mínimo error, les puede costar la vida.

Saulnier ha sido inteligente y ha huido de los clichés más típicos. La cinta los tiene, pero bien camuflados y muy dispersos. En líneas generales estamos ante una película entretenida, dura de ver, pero que nos mantiene atentos y al acecho en todo su metraje.

Si hubiera que sacarle alguna pega, quizá el desarrollo de secundarios (sobre todo del lado villano), no es precisamente una de sus virtudes. Si que la cinta tampoco busca un enfrentamiento ideológico (por mucho que algunos se empeñen en verlo), quizá algo más de interés en ellos si se agradecería. Por lo demás, poco tenemos que añadir a Green Room.