Greenland: El último refugio

Greenland (Ric Roman Waugh, 2020)
Pretende ser un drama familia, pero le falta todavía mucho por hacer
★★★★★

Parece que Ric Roman Waugh y Gerard Butler se llevaron tan bien en su primera colaboración juntos, Objetivo: Washington D.C. (2019), que han repetido con esta cinta de catástrofes, aunque no es una película que se centre en el evento en sí, sino que lo utiliza como medio para contarnos otra cosa. Por cierto, que ambos volverán a colaborar juntos en la próxima película del director, Kandahar.

John no atraviesa precisamente una buena racha con su mujer, Allison, de la que se está separando. Pero por su pequeño hijo Nathan, John hace lo que sea para que el niño no sufra. Sin embargo, la inesperada noticia de que los restos de un cometa están a punto de chocar contra la Tierra, pondrá a prueba a todos.

Cine de catástrofes que, a pesar de los esfuerzos del guion de Chris Sparling (muy unido a producciones españolas como Buried (Rodrigo Cortés, 2010), El aviso (Daniel Calparsoro, 2018) o Blackwood (Rodrigo Cortés, 2018)), intenta huir de los clichés de un subgénero ciertamente sobreexplotado, pero que sigue teniendo su legión de seguidores y que ha tenido a Roland Emmerich como uno de sus estandartes.

Greenland: El último refugio se aleja en muchas ocasiones de lo espectacular, de la mera pirotécnica visual que siempre suponen este tipo de historias, en donde los efectos especiales y lo grandilocuente, suele primar ante el drama familiar o individual. Éste suele estar presente, pero casi siempre eclipsado por lo anterior.

Morena Baccarin y Gerard Butler.

Aquí se ha intentado, sin lograrlo demasiado, dar más énfasis a ese aspecto de la trama, con la importancia de personajes más próximos a la realidad de lo que estamos acostumbrados, con la intención de que sea más fácil para el espectador, identificarse con ellos, o al menos ponerse en su piel.

Pero sin un guion con cierto nivel de sorpresa o con alguna novedad, lo cierto es que cuesta quitarse de la cabeza ese piloto automático para este tipo de historias. Se me vienen a la cabeza otras intentonas igualmente fallidas (en mayor o menor medida) como Deep Impact (Mimi Leder, 1998) o San Andrés (Brad Peyton, 2015). En ellas se intentaba hacer lo mismo, pero era inevitable caer ante el nivel de espectáculo que mostraban (sobre todo la segunda).

Y eso que la película no resulta demasiado pesada, aun con sus dos horas de duración. El ritmo mantenido es bastante aceptable y las situaciones que se describen nos van manteniendo, en cierto modo, expectantes, aunque sepamos prácticamente todo lo que va a pasar. Muchas veces resulta innato el simpatizar o empatizar con los personajes, a pesar de que conozcamos de antemano el desenlace.

Greenland: El último refugio no viene para inventar nada nuevo, pero si para tratar de superar ese género, tratando de dar un poco más a la historia, quitarle espectáculo, aportar más drama (incluso se permite cierta crítica política, demasiado sutil, pero bueno), todo ello adornado con personajes que no llegan a ser planos, pero cuya profundidad no termina de definirlos como debería.

Aún con todas sus fallas, esta imperfecta película demuestra que todavía es posible hacer cine de catástrofes con algún aliciente, con algo más de carga dramática y que con unos buenos personajes, podemos conseguir incluso que el público se emocione en la sala.

Ficha técnica

Guión
Chris Sparling
Dirección de fotografía
Dana Gonzales
Música
David Bucley
Montaje
Gabriel Fleming
Formato
2.39:1
Nacionalidad
USA, Reino Unido
Duración
119 min.
Distribución
Diamond Films
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