Hardcore Henry ● 2015 ● Rusia-USA ● 1h 36min
★★★★

Hardcore Henry

Un videojuego trasladado al cine de forma ultraviolenta.

Bajo la producción del director Timur Bekmambetov, artífice de la saga Guardianes de la Noche (2004)/Guardianes del día (2006) o Wanted (Se busca) (2008), el debutante ruso Ilya Naishuller estrena esta frenética cinta que tiene más interés en su forma que en su fondo. Y es que lo más llamativo de Hardcore Henry (2015) es que está grabada (ojo, no rodada) en primera persona (con ayuda de unas cámaras GoPro).

Henry se despierta en un tanque lleno de agua y tubos. Su cuerpo está mutilado pero una serie de implantes le confieren un cuerpo nuevo. Durante su recuperación, irrumpen en las instalaciones un grupo de mercenarios liderados por el psíquico Akan que quiere su potencial a toda costa para crear un ejército de supersoldados. La caza ha comenzado.

A priori, la idea de Hardcore Henry nos suena un tanto sobada. Roland Emmerich ya tocó este tema con Soldado Universal (1992) e incluso el mundo del videojuego también lo trató con la primera entrega de la saga FarCry (llevada a la pantalla en una inefable adaptación de Uwe Boll). No hay demasiadas novedades en una trama tan trazada al milímetro que apenas hay hueco para las sorpresas.

Y es precisamente el mundo del videojuego el que ha servido de base a los creadores de esta frenética y ultraviolenta película. El hecho de estár grabada en primera persona le podría dar buen juego a las proyecciones 3D e incluso al mercado de la VR (realidad virtual). Pero por lo demás, Hardcore Henry, cinematográficamente hablando, no es precisamente una buena película.

En su reparto nos encontramos nombres conocidos como Tim Roth o Sharlto Copley (actor fetiche de Neill Blomkamp), cuya presencia casi resulta un mero reclamo para su promoción.

A excepción de Copley, cuya ristra de personajes resultan hilarantes hasta el extremo. Una colección que va desde un soldado de la Primera Guerra Mundial, pasando por un hippie, un “putero ruso” o un soldado francotirador.

Y es que mientras uno ve esta película sin ningún tipo de censura, se da cuenta del experimento. Un experimento que termina por agotarse a la media hora de metraje, pero que al menos resulta curioso, incluido su abrumador final (esa pelea que ya quisiera Matrix Reloaded (The Wachowsky Brothers, 2003) haberla tenido).

Hardcore Henry pasará al recuerdo por ser una película ciertamente original a pesar de que su historia no es más que una mezcla de muchas cosas ya vistas. Es, innegablemente, una buena tarjeta de presentación para su director, pero poco más podemos sacar.

Eso sí, los aficionados a los videojuegos (concretamente a los shooters en primera persona, los llamados FPS), disfrutarán de lo lindo con sus persecuciones, explosiones, tiroteos, escenas de parkour, saltos imposibles… (ojo al guiño para la saga Mirror’s Edge al principio) porque la cinta es casi como ver jugar a alguien a uno de ellos.