Hereditary ● USA ● 2h 7min
★★★½

Hereditary(Ari Aster, 2018)

Reinventando el cine de terror, eso sí, no apto para todo el mundo.

Ari Aster parece haberse ganado el beneplácito de casi todo el patio de butacas con su primer título dentro del género de terror, Hereditary (Ari Aster, 2018), una película poco común en la que, con seriedad, se trata un género tan denostado pero alabado por una minoría, al mismo tiempo. Parece que la película ha conseguido juntar, de nuevo, los gustos de la crítica y el público.

La trama de Hereditary se centra en la familia Graham, en donde acaban de perder a la abuela. Su hija, hereda una casa y allí vive con su marido, su hija y su hijo. Pero un día, la niña empieza a tener extrañas visiones y a partir de ahí, empieza un torrente de situaciones casi surrealistas que pondrán en peligro no sólo la vida de la familia.

Hereditary quiere huir de los clichés, de eso no hay duda, aunque tiene ciertos momentos algo previsibles, en parte por el uso de la inquietante música de Colin Stetson que enfatiza bastante bien toda la película, dotándola de una atmósfera llena de mal rollo. No es una cinta que juegue con los sustos fáciles, aunque los anticipa y es fácil adelantarse.

La factura técnica es un punto a destacar. El director se ha encargado de dotar a la cinta de un aura misterioso, con ciertos planos interesantes y sobre todo con unos originales encuadres que encajan muy bien dentro de toda la historia. Visualmente, Hereditary, merece la pena.

Toni Collette soporta gran parte del peso de la película, en un rol matriarcal marcado por un pasado que apenas puede superar y con una terrible sensación de culpa casi constante, lo que la convierte en una persona extremadamente frágil y sensible. Junto a ella, quizá una de las revelaciones del año, la joven Milly Shapiro que, prácticamente debuta en el cine y lo hace con un inquietante papel. Cualquiera de las escenas en las que aparece en pantalla, despiertan sentimientos de inseguridad y recelo en cualquiera.

Por parte del reparto masculino, tenemos a Gabriel Byrne a quien no vemos últimamente mucho en la cartelera. El actor irlandés (además de producir la película) da vida al padre de familia, un hombre que representa lo terrenal, lo sereno quizá el personaje que más se identifica con el público. Y cierra el “cast” principal el actor Alex Wolff, a quien hemos visto recientemente en Jumanji: Bienvenidos a la jungla (Jake Kasdan, 2017). El personaje de Wolff evoluciona terriblemente durante toda la película y, casi lo mismo que sucede con Shapiro, cualquier aparición suya despierta cierto malestar.

Hareditary es una película a la que seguramente tengamos que darle más de una oportunidad. Su pausado ritmo y la cantidad de detalles que se aportan en cada secuencia hacen que el verla más de una vez nos ayude a comprenderla, porque la cinta es un poco compleja a primera vista.

En cuanto a ritmo y desarrollo, la película nos recuerda a La bruja (Robert Eggers, 2016), con quien también comparte productores. Al igual que aquella, se huye de efectismos y se presta más atención a los personajes y a los detalles, dejando siempre en el espectador, esa sensación de desconcierto y miedo sin mostrar apenas material sangriento. Pero el ritmo pausado puede jugarle en su contra.

Hereditary es una cinta que habla de los miedos, de los errores y de la culpa. Una película en la que el terror se toma en serio y que exige al espectador una atención poco frecuente en este género.

No es un cine que guste a todos, seguramente, pero se toma la molestia de tratar de reinventar el género y sólo por eso merece que la veamos.