Scary Stories to Tell in the Dark
★★★★★
Dirigida a un público más jóven, realmente el terror brilla bastante poco.

Historias de miedo para contar en la oscuridad (André Øvredal, 2019)

Nueva producción a cargo del siempre efectivo Guillermo del Toro. Aunque no se encarga de la dirección, se la deja al noruego André Øvredal, su particular gusto por mezclar temáticas y unirlas a través del género de terror, se masca prácticamente durante toda la película. Eso sí, el resultado no es que sea maravilloso en todo momento, al menos logra entretener de forma desigual.

Estamos a finales de los sesenta, en el pequeño pueblo de Mill Valley algo extraño sucede y unas desapariciones y muertes tienen alerta a la policía. Un grupo de jóvenes intentan averiguar qué relación hay entre una antigua familia que vivía en el pueblo y las muertes.

El cine de Guillermo del Toro tiene una serie de elementos muy característicos que, aunque utilice material ajeno, suelen estar siempre presentes. Las maldiciones, los niños, peleas familiares, muertes trágicas… todo ello muy bien mezclado con buenas dosis de terror, da como resultado un cine que suele gustar y además suele tener especial cuidado en la producción.

Historias de terror para contar en la oscuridad, basada en la primera novela de la exitosa trilogía de Alvin Schwartz, cuenta con el director de La autopsia de Jane Doe (2016) o Trollhunter (2010) para hacerse cargo de una cinta más orientada a un público juvenil que al espectador de género. Y es que precisamente la cinta no despierta demasiado nuestro instinto primario, sobre todo si llevas vistos un buen puñado de títulos de género, y es que la película no está exenta de clichés. Lo cual no es que sea malo del todo (por algo hay que empezar para los “no iniciados”) pero si le quita interés si buscas otro tipo de producto.

Zoe Margaret Colletti.

La película está entretenida, poco a poco engancha y gracias a su ritmo consigue que nos metamos bien en la historia y que simpaticemos rápidamente con los personajes. Gran culpa de ello la tienen los actores que les ponen rostro, que dentro de sus limitaciones, están bastante correctos.

¿Pero cual es el principal problema?, seguramente su guión que no termina de ser nada más que tres o cuatro secuencias buenas, y entre medias demasiado “rollo” que apenas puede interesar. Incluso con esta gran pena, la cinta es disfrutable.

Llama especial atención dos puntos interesantes en la historia que, casualmente, no tienen mucho que ver con la trama principal, pero que sitúan a la película en un contexto muy curioso. Por un lado la película nos habla de la familia, de cómo nos enfrentamos a ella cuando somos pequeños, o cuando estamos dejando esa etapa en la que ya no somos tan dependientes de ella; y por otro lado, la cinta rodea la guerra del Vietnam y de cómo muchos jóvenes fueron obligados a luchar en un enfrentamiento que ni compartían ni comprendían.

Historias de terror para contar en la oscuridad no pretende marcar un hito, tampoco sabemos si tendrá una continuación (a pesar de su final un tanto abierto). Pero ha dejado patente (a tenor de sus cifras en taquilla) que esta nueva reformulación de rescatar las historia con grupo de niños incluido (que relanzó la serie Stranger Things) está empezando a resultar poco efectiva y atractiva, y que quizá el hecho de haber utilizado un terror muy «light» le ha restado un público potencial que podría haber pagado bien por ver una cinta de terror con algo más de enjundia.

No obstante, si lo que uno busca es el susto fácil (y escaso), una historia sencilla con unos personajes con los que conectar casi al momento, seguramente esta película le resulta interesante. Ya se sabe que siempre conviene saber qué es lo que vamos a ver.