Invasor ● 2012 ● España ● 1h 27min
★★★★

Invasor

Alberto Ammann protagoniza este drama con algunos toques de thriller que no termina de cuajar como película. La trayectoria del director catalán, Daniel Calparsoro, tomó un rumbo diferente tras Guerreros, cinta con más presupuesto que las anteriores que había rodado y que intentaba mezclar el drama bélico con el thriller. El resultado quedó muy desigual, siendo sobre todo el nivel técnico de la película, el que sobresalía por delante de un producto bastante ambicioso. Tras Guerreros, volvió al thriller, esta vez más modesto, con Ausentes, película que, a pesar de contar con dos actores de renombre como Jordi Mollá y Ariadna Gil, tampoco llegaba a las cotas de un thriller en serio, o al menos de lo que todos esperamos. Mucho despiste para una cinta bastante descafeinada.

Ahora, con Invasor y tras varios años en la televisión, Calparsoro vuelve a retomar de nuevo el drama bélico mezclado con el thriller y, como en aquella ocasión, el tiro le sale por la culata y el nivel técnico de la cinta ensombrece la historia que, por otro lado, es bastante sosa y típica.

Tomando como base la novela de Fernando Marías y cogiendo el mismo título de ésta, Invasor nos cuenta la historia de un joven superviviente militar que, tras volver herido de Iraq, descubre que tras su rescate allí, hubo algo más que no quieren que salga a la luz. Poniendo en peligro a su familia también, hará lo que sea por esclarecer los hechos.

Llama especialmente la atención el arranque de Invasor, su espectacular despliegue visual. Una vez nos hemos situado en el contexto, pasamos a una cinta algo más sobria, más íntima y con una carga mayor en cuanto a cinematografía se refiere (es decir, más película que espectáculo). Hasta aquí y al menos para un servidor, podemos estar bastante contentos con la labor de Calparsoro.

Pero cuando se trata de desarrollar el resto, la cosa no es tanto como parece. Da la sensación de que el guión, a parte de costarle arrancar, no termina de saber muy bien por qué personaje tirar. Contando con un ritmo bastante trepidante (sin llegar a cotas de excesiva acción, tampoco hay que pasarse), resulta extraño que no se haya sabido manejar bien los caballos de esta diligencia. A nivel interpretativo, la cinta también está bastante ajustada, ya no sólo por la presencia de Karra Elejalde (que parece repetir siempre el mismo personaje), sino porque incluso contando con la presencia de Alberto Ammann, Antonio de la Torre e Inma Cuesta, la cosa no termina de cuajar y apenas podemos simpatizar con los personajes.

La trama está bien hilada, todo encaja, no hay cabos sueltos. Las escenas se desarrollan con bastante soltura, pero hay ciertos aspectos que chirrían en su conjunto, y ya no sólo es el ritmo (con ese montaje muy por encima de producciones españolas), sino a la hora de dosificar la información. Parece que cuesta darnos datos, como si quisiera dejarle mucha acción al propio espectador que, se supone, está ahí sobre todo para que le cuenten algo.

Bajo la historia de Calparsoro (bueno, más bien de Marías) subyace esa especie de cine denuncia, esa especie de reivindicación. Todo tan enlatado, tan evidente, tan manido, tan artificial… la cosa no termina de concluir y es una lástima porque como bien he dicho al comienzo, sus primeros quince minutos prometen. Un auténtico despropósito de guión para una película que se coge con pinzas si queremos realmente engancharnos. Raspado trabajo interpretativo y sobre todo destaca su nivel técnico.