Klaus

Klaus (Sergio Pablos, 2019)
Un ejercicio limpio, nostálgico, hecho con estilo y buen gusto
★★★★
recomendada


Netflix se lo dijo en un par de ocasiones, no estaban interesados en la animación en cuanto a producción de películas se refiere, pero el madrileño Sergio Pablos (creador de los estudios de animación SPA) volvió una tercera vez para recibir un “sí” por respuesta, y así (a grandes rasgos, claro), nació en Netflix el proyecto de Klaus (Sergio Pablos, 2019), una película llena de ternura y hecha con cariño. Aunque su pase en salas comerciales fue escaso y muy limitado, es en la plataforma donde se puede ver sin problemas.

Klaus, nos cuenta la historia de Jesper un joven aristócrata a quien su padre castiga enviándolo a un remoto lugar a recoger cartas. Un sitio lleno de oscuridad, odio, mal rollo… pero allí descubre a Klaus, un gigante que vive recluido en su cabaña del bosque y que tiene un pasado capaz de devolver al lugar, la luz que tuvo un día.

La primera incursión de Netflix en el cine de animación sin duda resulta todo un triunfo. Y es que Klaus contiene un buen número de ingredientes que, ya no sólo la convierten en una película navideña casi perfecta, sino que además llega a prácticamente todos los públicos, tanto a los niños como a los adultos.

Y es que la universalidad con la que se trata esta historia-origen sobre la figura de Santa Claus (o Papá Noel para nosotros) es lo que la convierte en algo tan accesible y con la que resulta muy fácil simpatizar en cada momento.

Klaus.

Klaus está llena de ternura, de sinceridad, de buen humor, de escenas muy bien construidas… todo ello nos lleva a un terreno muy conocido, sí, quizá nos sintamos manipulados, también, pero es un terreno al que muchos no querríamos despedir. Es una cinta honesta que no se va por las ramas y que al final deja una sonrisa en la boca que, hasta podría retrotraernos a nuestra infancia.

La película no resulta excesivamente edulcorada, y tampoco podemos decir que Klaus sea una película ñoña. Todo lo contrario, trata un tema tan infantil con bastante seriedad, pero sin olvidar que son los más pequeños quienes tienen la ilusión y quienes quieren seguir soñando.

Para dar énfasis a los personajes se ha optado, en la versión doblada por coger a Luis Tosar, Quim Gutiérrez y Belén Cuesta para poner las voces a los personajes principales. Salvo Gutiérrez, que chirría un poco durante casi toda la película, el doblaje es bastante correcto, y en ningún momento nos saca de la historia.

Tiene un mensaje tan poderoso como sencillo, una película hecha con muy buen pulso, con una animación artesanal y vanguardista al mismo tiempo, y que en ningún momento se hace aburrida o pesada. Su pulso narrativo también tiene importancia (más cuando estamos hablando de una película para niños), todo avanza a buen paso y no hay prácticamente subtramas sin explicar y/o contar.

Una película para ver en familia, para dejarse llevar, y para admirar. De lo más interesante que se ha hecho en la animación española en los últimos años. Sin duda, muy recomendable.

Ficha técnica

Guión
Sergio Pablos, Jim Mahoney, Zach Lewis
Música
Alfonso G. Aguilar
Montaje
Pablo García Revert
Formato
1.85:1
Nacionalidad
España, Reino Unido
Duración
96 min.
Distribución
Netflix
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