The VVitch: A New-England Folktale ● 2015 ● USA-Reino Unido-Canadá-Brasil ● 1h 32min
★★★★★

La bruja

Quizá no sea una cinta de terror al uso, pero merece una oportunidad.

Cada año surge en el género, una cinta que sobresale de lo normal, a pesar de que su supuesta novedad, o de que su supuesta revolución, no se escuche o se lea más allá de la crítica especializada. La primera película de Robert Eggers, La bruja, ha salido muy bien parada de los sitios por los que ha pasado, incluyendo ese festival tan internacional y supuestamente innovador, como es Sundance. Aunque la taquilla ha respondido con bastantes buenas cifras, después de darla una oportunidad, si que es cierto que La bruja no es cine de terror fast-food, como el noventa y cinco por ciento de los títulos que pasan por cartelera.

Eggers factura una película que, visualmente es espectacular. Muy bien rodada, bien planificada, bien escrita y bien interpretada. Pero quizá, lo que sobre un papel parecía una maravilla, en imágenes ha quedado un poco desinflada, insisto, a pesar de sus espléndida intención de renovar en un género que lleva años estancado en el cliché y en el susto fácil.

La bruja nos traslada al siglo XVII, donde una familia es expulsada de una comunidad católica con una férreas creencias. El marido, la mujer y los hijos, se ven relegados a vivir en una pequeña granja junto a un misterioso bosque, en donde dicen, habita un extraño mal. Los sucesos poco a poco irán sacando a la luz que, quizá aquellas habladurías no eran tan vacías como parece.

Pero, si tuviéramos que hablar sobre La bruja desde otro punto de vista algo más analítico, quizá dejaríamos a un lado el terror y nos postularíamos más en un thriller. Porque realmente, si uno busca pasar miedo con esta película, posiblemente lo tenga un poco complicado. Si que muchas de sus escenas son algo incómodas o generan cierta tensión (inseguridad), pero un miedo tan génerico como muchos esperan, posiblemente no.

Y quizá este matiz tan importante sea lo que convierte a La bruja en una construcción tan fuerte como endeble. Partiendo de su (vuelvo a reiterar) buena puesta en escena y de su reparto que están muy correctos, La bruja se permite más ahondar en aspectos humanos de la fe que en el propio terror que podría infundir la protagonista que da título a la cinta. Ahonda en esa seguridad sobre la que los personajes se aferran casi continuamente, implorando a su Señor que los ayude, que los proteja del mal… algo que finalmente no tendrá unas consecuencias muy lógicas (ojo que no es ningún “spoiler”).

Eggers se ha permitido el lujo de profundizar en los personajes, lo cual se agradece y mucho, de crear conflictos derivados de la fe, derivados de las luchas internas, de la confusión… una serie de luchas fatídicas que remueven en nuestro interior los convencionalismos del género, otorgando a la película, sin duda, una oportunidad para, al menos, ver de lo que ha sido capaz de conseguir.

Cada personaje está muy bien definido e interpretado. Sus acciones y sus reacciones están bien medidas bajo el propio guión de Eggers. Quizá su final, no sea demasiado lógico para la trama. Un final tan sobrado que, personalmente, echa al traste todo lo demás. Después de haber pasado un tiempo inquieto, con muchísimas desconfianzas, soltar eso de golpe, puede dar un bajón.

No obstante, La bruja es una cinta interesante de ver, con cierta lentitud en su ritmo, y con una buena carga visual y sonora de imágenes y sonidos que realzan considerablemente la atmósfera tan extraña que Eggers ha creado. Una lástima teniendo en cuenta que el género de terror ha creado cierto espectador tan impaciente que si no ve sangre o escucha gritos, rápidamente desconecta.