Room ● 2015 ● Irlanda-Canadá ● 1h 58min
★★★★★

La habitación

Una cinta espléndida, llena de matices y detalles auténticos.

Quizá cueste un poco digerir una película tan completa y compleja como La habitación. Su cantidad de matices, de detalles y, sobre todo, la dureza de su historia, la convierten en una cinta que no sea precisamente un “blockbuster” (tampoco es su intención, todo sea dicho).

Igualmente resulta complicado hablar sobre su historia sin desvelar un ápice de detalles argumentales (eso que llaman “spoilers”). Básicamente es la historia de un niño que con cinco años descubre el mundo. Así a “groso modo” y soltado de sopetón, cualquiera se quedaría perplejo, pero la obra del irlandés Lenny Abrahamson (que ya destacó hace un par de años con su cinta Frank), resulta un auténtico golpe en toda la cara, siempre con el permiso de Emma Donoghue, autora del libro en el que se basa la película y que aquí tiene la oportunidad de escribir el guión.

Comenzando por su espectacular realización, en donde el director mima cada detalle de la historia. Un tema tan duro y dificil, es tratado en La habitación, con sumo cuidado, prestando no sólo interés a estos detalles, sino también a los personajes. El mimo con el que Abrahamson ha tocado cada uno de los elementos de la película, sin duda es para quitarse el sombrero. Todo está medido, sí, per muy bien medido, con la justa intención de ser útil en la historia, en la película. Eso, es muy complicado de encontrar hoy en día.

Cada detalle, cada plano, en su conjunto es una cinta que, a pesar de no contar con un gran presupuesto, consigue olvidarse por un momento de eso, y nos llega a tocar la fibra en ciertos momentos, demostrando que el cine independiente, sigue estando ahí, que tiene cuerda para rato y que títulos como La habitación, engrosarán la lista de grandes películas.

La habitación cuenta en su reparto con Brie Larson, a quien descubrimos hace unos años con Las vidas de Grace (Destin Cretton, 2013), y cuya carrera, sin duda dará un vuelco con su interpretación de Joy, la madre del niño protagonista. Larson da una auténtica lección de drama en un papel soberbio, sin fisuras y con un arco expresivo, espectacular. Es quizá la segunda estrella de La habitación.

Si hubiera que mencionar el faro que guía a esta película hasta lo más alto, sería Jacob Tremblay, el pequeño actor canadiense ya se ha hecho con el público. Su duro retrato de Jack, ese niño que descubre el mundo con cinco años después de haber estado privado de él, es un auténtico caramelo para cualquier niño. Pero sin duda son las reacciones, la naturalidad y su capacidad para conmover, lo que hacen que Tremblay sea la verdadera estrella de este espectáculo.

Su primera hora (la cinta alcanza las casi dos horas de duración) es, sencillamente, espectacular. Una auténtica lección de narrativa audiovisual, fundida con un guión, y una música, espléndidas. Todo ello en un reducido espacio, contando cosas con planos, detalles, con miradas. La habitación contiene, en su primera hora, un auténtico diamante cinematográfico.

El resto del metraje, a pesar de que no llega a esos niveles, quizá demuestra que Abrahamson no se ha quedado quieto y, aunque el ritmo de la cinta se ralentiza, todo queda en una falsa alarma. A esto hay que añadir secundarios como Joan Allen o William H. Macy. El resultado es, desde luego, igual de bueno.

La habitación es una cinta dura, no hay duda de eso. Es una película maravillosa, llena de muchas cosas, es la historia de una madre y su hijo, es la historia de la relación entre una madre y SU hijo. Sin llegar a emocionar totalmente, pero que contiene muy buen material para hacerlo. Gracias a su reparto, a su dirección y a la tremenda historia, puede quedarse en nuestras cabezas y corazones durante un tiempo.