La horca
The Gallows ● 2015 ● USA ● 1h 21min
”Otro claro ejemplo de que este subgénero está muerto.”
★★★★






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Que una cinta como La horca haya tenido el enorme éxito que ha tenido, deja en evidencia la simpleza con la que Hollywood pretende hacerse rica. Más allá del género que toca, ¿qué le ha dado tanto a esta cinta? Creo que la respuesta es tan inexplicable como lo que se cuenta en ella.

La horca nos remonta a principios de los noventa donde, en una obra de instituto, uno de los actores muere por accidente. Años después, esa misma obra va a volver a representarse pero la cosa no está tan clara. Un grupo de estudiantes decide meterse por la noche en el instituto y boicotear los decorados, sin embargo se darán cuenta de que allí pasa algo muy extraño.

Repitiendo casi el mismo éxito que hizo El proyecto de la bruja de Blair (Daniel Myrick y Eduardo Sánchez, 1999), es decir, con un presupuesto ínfimo, poco más de cien mil dólares, la recaudación se multiplica por… hasta llegar a los casi cuarenta millones de dólares que lleva recaudados en todo el mundo. La fórmula no deja de ser nada nueva, y es que La horca es una muestra más de la agonía de un subgénero que poco tiene que descubrir a día de hoy.

Salida de la mente de dos jóvenes apasionados del cine (fundaron la productora Tremendum hace cuatro años, La horca no indaga mucho más en lo que uno ve en pantalla. Juega con todos los trucos conocidos, sin apenas sangre, siempre con el factor suspense a su favor y, como no, con el aliciente de la imagen real como elemento más importante. El resultado, a nivel visual, es aceptable, pero después de eso, uno no encuentra nada que no sepa.

El recurso del “found footage” ya explotado en muchas ocasiones, aquí nos traslada a otro escenario aún sin tocar (si no contamos Chronicle (Josh Trank, 2012)), un instituto. Es quizá lo único llamativo de la película, a pesar de que la mayoría de su metraje transcurre en pocas estancias. Hemos estado en Egipto (La pirámide (Grégory Levasseur, 2014)), en el subsuelo de París (Así en la Tierra como en el Infierno (John Erick Dowdle, 2014), incluso hemos estados en el espacio (Apollo 18 (Gonzalo Lopez-Gallego, 2011) y, casualmente, en todas partes siempre hay fantasmas, maldiciones o entes… ¿un poco raro, no?

El nivel interpretativo es el que nos encontramos en este tipo de productos. Actores desconocidos, haciendo de ellos mismos, con la idea de dar realismo a todo lo que vemos, pero… ¿siguen intentando hacernos creer que todo lo que vemos es real? Es quizá el arma más potente que tienen este tipo de película, aunque la sobreexplotación ya nos ha aleccionado de que todo lo que nos pongan es, por supuesto, de mentira.

La horca no va más allá, contiene una trama correcta, que incluso podría haberse contado sin el estilo de cámara en mano, y poco más. Es una cinta vacía, con poca carne y que el único aliciente que tenemos para verla es pasar el rato, pero poco más.