A Good Day To Die Hard ● 2013 ● USA ● 1h 38min
★★★★★

La Jungla. Un buen día para morir

Es una muestra de que John McClane no ha sabido adaptarse a los tiempos.

Una de las sagas de acción más rentables y conocidas de los ochenta-noventa, se reinventaba por quinta vez en una entrega que poco o nada tiene que ver con la acción que derrochaba Jungla de Cristal (John McTiernan, 1988), empezando sobre todo por su personaje, un John McClane bastante descafeinado y hasta hastiado de ser el mismo personaje.

Han pasado unos cuantos años desde el incidente del Nakatomi Plaza y el policía de Nueva York, John McClane no ha sido un padre modelo para sus hijos. Ahora el pequeño Jack está en una misión encubierta en Moscú. Un incidente hará que John tenga que intervenir en la “madre patria” acompañando a su hijo.

Ya no son sólo los años, los que pasan factura a un personaje tan carismático y marcado como el de Willis en la saga basada en la novela de Roderick Thorp, sino la época. Está claro que aunque la labor encomiable de Len Wiseman en La Jungla 4.0 (2007) supo amoldarse a los nuevos tiempos, en esta ocasión, John Moore ha optado por más artificio que personajes en en una película con acción pero con un guión extremadamente simple y mas plano que un folio.

McClane ha pasado de ser aquel policía dicharachero, ligón, atrevido… a ser un policía del montón, un héroe de acción sacado de un molde. El texto de Skip Woods no ha sabido exprimir 100% toda la enorme personalidad que derrochaba en sus primeras entregas, ya siendo la tercera (cuando pasó a manos de Disney) la de menor calado, y donde se notaba más el vis cómico del personaje. En La Jungla. Un buen día para morir, los personajes apenas derrochan personalidad. Es una cinta de acción del montón, desgraciadamente.

La tarea de encarnar a un personaje como Jack McClane, todo un caramelo, y que recae en el televisivo Jai Courtney, no termina tampoco de encajar mucho. No vemos grandes rasgos como hijo de Willis, quizá se atisban algunos puntos, pero en general no es un personaje muy bien construido a imagen y semejanza de su padre. Esto no es nuevo, ni siquiera la cuarta entrega tenía en Mary Elizabeth Winstead una Lucy McClane a la altura.

Pero culpa de todo ese des-engranaje como cinta de la saga no la tienen únicamente sus guionistas y Moore, sino también su historia, bastante típica y que recurre a una sencilla trama en donde se dan pocas fases de descanso y en donde la sorpresa no está garantizada. La Jungla. Un buen día para morir no derrocha excesivo espectáculo, salvo en sus tres escenas de acción principales, siendo quizá la persecución inicial, la más elaborada.

Tratar de compararla con anteriores obras de una misma saga resulta cuanto menos frustante, y no es para nada sorprendente, que el propio Willis decida jubilar a su personaje en la próxima entrega que, por el momento, poco o nada de sabe de su existencia, tan solo rumores.

Willis parece haberse hastiado de su rol, y es que a sus años quizá ya no está para muchos trotes, camisetas sucias o cortes en la cabeza, pero en su buen hacer como héroe de acción, todavía sigue deleitándonos con alguna que otra gracieta digna de un McClane que en su día marcó un antes y un después en el género.