La llamada ● 2017 ● España ● 1h 48min
★★★★★

La llamada

Una original propuesta a la que le gusta jugar mucho en los límites.

Teniendo como base la obra de teatro de Ambrossi y Calvo, La llamada es una propuesta original (siempre sin entrar a valorar comparativamente película-obra de teatro) que mezcla humor, música y religión, todo ello con medidas justas que logran una combinación agradable de ingredientes que no resultan excesivamente indigestos para aquellos que gustan de probar todo.

La película está ambientada en un campamento de verano, donde dos amigas de toda la vida, Susana y María, sueñan con triunfar como cantantes de electro latino. Pero un día, a María se le aparece Dios, cantándola canciones de Whitney Houston. A partir de entonces llega el momento de ordenar la vida de cada uno.

No resulta casualidad que las jóvenes protagonistas de La llamada estén en esa franja complicada entre la adolescencia y la madurez, una franja por la que todos hemos pasado y en donde aparecen y desaparecen multitud de problemas de identidad o de nuestro fin en la vida (ésto quizá sea demasiado). Es en ese momento cuando uno se siente vulnerable ante cualquier atisbo de un calado especial, son esos momentos que todos convertimos en especiales y que, en definitiva, nos marcan nuestra vida.

El personaje de María, muy bien interpretado por Macarena García (Goya por su papel en Blancanieves (Pablo Berger, 2013)), representa esa etapa, en donde queremos comernos el mundo, pero no sabemos muy bien por qué, o le buscamos explicaciones a todo sin recibir respuestas que comprendamos. A pesar de que su personaje no está especialmente bien trazado (algo de lo que adolece toda la película en general), queda bastante patente su hueco dentro de la historia.

Ambrossi y Calvo facturan una cinta simpática, con el propósito de entretener sin meterse en demasiados berenjenales y siempre jugando con ese límite casi provocador, pero a la vez tan hilarante que convierte algunas escenas de La llamada, en gags bastante graciosos.

Para amenizar la velada, se aporta ese pequeño toque musical en donde brillan canciones originales (compuestas por Leiva, el 50% del grupo Pereza) y, al menos una no original. No llegan a llenar toda la película, puesto que son escasas, pero sus momentos son, de lejos, lo más destacable de la cinta.

El resto de secundarios (incluida la joven Anna Castillo, Goya por El olivo (Iciar Bollaín, 2017)) arropan con bastante facilidad a la protagonista y añaden a los ingeniosos diálogos, la naturalidad necesaria para que La llamada resulte una película bastante agradable de ver.

Anna Castillo.

Y es que en La llamada confluyen multitud de elementos que la podrían haber relegado a un plano muy inferior, pero la sabiduría de sus artífices la convierte en una película entrañable, muy digna y sin duda en toda una propuesta de originalidad.

Producida por nombres tan conocidos como José Corbacho, Kike Maíllo o el presentador Jorge Javier Vázquez, La llamada es una buena inyección de realidad, de jugar al límite.