La llegada
Arrival ● 2016 ● USA ● 1h 56min
”Completa y compleja, una película para digerir durante un buen rato.”
★★★★★






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No es de extrañar que la fuerte entrada en Hollywood del canadiense Denis Villeneuve, haya culminado (hasta el momento, claro), en una cinta tan completa y compleja como es La llegada. Ciencia ficción minimalista, con un pausado ritmo (quizá no apto para todos), y con una trama que hace pensar al espectador, le hace moverse en la butaca, y sobre todo le deja un buen sabor de boca al final.

La llegada nos cuenta el contacto entre una serie de misteriosas naves espaciales y los humanos. Para comunicarse con ellos, el ejército escoge a una lingüista y a un físico. Es una tarea sumamente compleja y con una responsabilidad excepcional, a la que no todo el mundo está preparado.

Echando la vista atrás a la filmografía de Villeneuve, cuesta encontrar trabajos flojos. Su cine, siempre con una importante carga estética, puede gustar más o menos, pero no deja indiferente. Siempre se encuentra algún tipo de escollo en el pensar, o sobre el que debatir.

La llegada viene a definir un poco el Villeneuve más filosófico, aquel que nos hace pensar mucho más allá de las casi dos horas de metraje de esta película. Todo ello con un trasfondo en donde la comunicación, el tiempo y el amor, se funden para cohesionar una historia sumamente delicada y triste.

Partiendo de una estética sobria (a veces incluso minimalista), Villeneuve vuelve a crear atmósfera, haciendo partícipe al espectador durante toda la película, una tarea complicada, dado que La llegada requiere de cierto interés y de bastante atención por nuestra parte.

El director no ha pretendido (y lo ha logrado) hacer una cinta de ciencia ficción al uso de nuestros días, en donde prima la acción, lo espectacular… por delante de cualquier otro mensaje o historia que se quiera dar o contar. Escasos realizadores se han podido permitir eso (me viene a la cabeza Interstellar (Christopher Nolan, 2014)).

La llegada nos habla fundamentalmente de tres bloques, alguno más evidente que los demás, y con suma astucia traza un plan para que todo encaje al final. Un ejercicio un tanto dual, ya que puede verse como un prodigio o como un engaño. Esto queda a merced del espectador, pero Villeneuve ha puesto todas las fichas en el tablero y él mismo ha marcado el inicio y el final de la partida. Todo está medido.

Tanto Amy Adams, como Jeremy Renner o como Forest Whitaker, quizá las tres cabezas más conocidas de la película, están muy correctos. Adams, que lleva prácticamente todo el peso de la película sobre sus hombros, retrata una mujer frágil, sosegada y con templanza. En contraste a todo el mundo que la rodea, fuertes y con carácter belicoso.

Pero La llegada no es perfecta (por mucho que queramos ensalzar todos sus méritos y buenas intenciones). Villeneuve no ha podido resistirse a ciertos convencionalismos (ignoro si también aparecerán en la novela de Chiang). No son demasiados, y salvo un par de ellos, el resto son bastante salvables.

La llegada plantea una gran pregunta, muestra personajes misteriosos, derrotados… Es una película quizá algo pesimista, pero esperanzadora al mismo tiempo (cuesta más entendernos entre nosotros mismos que con los que vienen de fuera), rodada con mucho cuidado (los primeros minutos, son de lo mejor que nos ha dado este género en años).

Desde luego no puede o no debe, dejar indiferente, pero también es verdad que no es un cine demasiado convencional, cautivador sí, pero no demasiado comercial.