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La odisea de los giles
(Sebastián Borensztein, 2019)
★★★½
Porque para cumplir un sueño, a veces hay que hacer justicia

La odisea de los giles

Tercera colaboración entre Sebastián Borensztein y Richardo Darín, tras Capitán Kóblic (2016) y Un cuento chino (2011). De nuevo tocando un tema de la historia de Argentina como telón de fondo en una cinta que mezcla varios géneros, y que tiene a la justicia como eje principal de su historia.

Estamos en verano del 2001, a pocos días del famoso “corralito” argentino. Un grupo de habitantes de un pequeño pueblo olvidado quiere revitalizar la zona reabriendo una fábrica para volver a contratar gente. Para conseguir el dinero montan una cooperativa entre los vecinos para conseguir dinero y poder pedir un préstamo. Pero una mala jugada de un banco les hará perder todo el dinero. Es hora de recuperarlo… como sea.

La odisea de los giles cuenta, a priori con uno de los repartos más interesantes del cine argentino, encabezado por su estrella Ricardo Darín, acompañado en esta ocasión, por su hijo en la vida real, “Chino”, que da vida también a su hijo en la ficción. Darín aporta lo que mejor sabe hacer, un personaje tocado, con un pasado complicado, y que hace lo que sea porque cree que no tiene nada que perder. La interpretación de Darín, es de lo mejor de esta película, sin duda. Junto a él, otro gran nombre de la interpretación argentina, Luis Brandoni.

Ricardo Darín.

La odisea de los giles tiene con una buena historia, que habla sobre la justicia, sobre todo. Constantemente planea esa misma idea durante toda la película, a pesar de que los personajes son conscientes de que hay cosas que hacen que no están bien, pero también se debaten en que no es justo el engaño que han sufrido… bueno, ninguno lo es.

Además, la película ahonda bastante bien en los personajes. Nos habla de su pasado, de antes de la situación crítica que vive el país, todo ello contado con mucha simplicidad y con un buen ritmo. Borensztein, bastante habituado a la comedia, no deja indiferente a cualquiera con una cinta simpática que quizá adolece de algo más de mala baba, dada la trama que toca, pero quizá no es la idea. La idea es la de contar la historia de un grupo de personajes, a los que se les puede considerar perdedores (cada uno con sus cosas), pero que en el fondo tienen buen corazón y siempre siguen las reglas.

La película toma una situación dramática, y poco a poco se va volviendo casi cómica, hasta convertirse en una «heist movie», pero como digo, sin perder nunca la mira de dónde tiene su origen. Un guión acertado, bien planificado, con buenos actores y con un buen ritmo. No es una cinta perfecta, pero si un buen entretenimiento que nos puede mantener pegados durante un buen rato, a sabiendas de que sepamos qué pasa al final.