The Dark Tower ● 2017 ● USA ● 1h 35min
★★★★

La torre oscura

Un fatigoso y absoluto caos que transmite mucha indiferencia.

Para muchos, la esperada adaptación de las novelas de Stephen King, ya nació muerta cuando se anunció que Ron Howard abandonaba la dirección y que todo quedaría en una “modesta” cinta de poco más de 90 minutos (después también de que el proyecto de serie de televisión de J.J. Abrams fuera desechado). Y es que comprimir ocho novelas en una única película, realmente no le hace ningún favor. Y si a esto le añades una dirección de lo más normal (para lo que exige una producción de este tipo), el resultado es una película cuyas carencias denotan sus turbulentos orígenes.

La torre oscura cuenta la historia de un niño que, tras tener varios sueños con apocalípticas visiones, descubre una puerta hacia otro mundo, un mundo en donde un malvado hombre de negro, se dedica a secuestrar niños con los que destruir una torre que, supuestamente, equilibra los mundos. El chaval contará con la ayuda de Roland, un enigmático pistolero que lleva años tras el misterioso hombre de negro.

Difícil tarea para Sony, cuya filial cinematográfica no pasa precisamente por buenos momentos, el adaptar una obra tan compleja y amplia como la que comenzó Stephen King hace ya 35 años, con la publicación de El pistolero. Esa mezcla entre ciencia ficción, terror, fantasía y western era un atractivo demasiado bueno para que Hollywood lo pasara por alto.

Pero la complejida de la obra del autor de otras adaptaciones más acertadas como la reciente It (Daniel Muschetti, 2017), Misery (Rob Reiner, 1990), La milla verde (Frank Darabont, 1999) o la magistral Cadena perpetua (Frank Darabont, 1994), exigía un director con bastante capacidad como para hacerse cargo de una historia llena de recovecos, personajes, giros… todo ello apenas ha quedado en el producto final, dirigido por el danés prácticamente desconocido Nicolaj Arcel, a quien muchos ya consideran el cabeza de turco para el fracaso de la película.

La torre oscura no termina, ni siquiera empieza, de forma redonda. Todo en ella resulta tan rematadamente falso, inacabado e incluso aburrido, que ni siquiera la presencia de nombres de peso como el de sus dos protagonista, son un reclamo como para tirarnos noventa minutos sentados en una sala de cine.

Tampoco ha ayudado la presencia de Akiva Goldsman, el reputado guionista que suele “salvar” proyectos casi moribundos, en su equipo de guionistas (nada menos que cuatro, incluido el propio Arcel. El desarrollo de la historia se antoja apresurado, fatigoso en ocasiones y absolutamente falto de interés. Realmente uno siempre bastante indiferencia con los personajes de la película, nos da un poco lo mismo lo que suceda, porque sabemos que, de cualquier forma, el “happy end” está ahí. Todo pasa de forma atropellada, sin explicarnos prácticamente nada de lo que ha pasado o de el porqué de ciertas situaciones, como si les diera lo mismo el público.

De todo este desastroso ejercicio, quizá salvamos la presencia del británico Idris Elba que, haciendo lo que puede, construye un personaje bastante aceptable, riguroso y coherente. Eso sí, tampoco vamos a encontrar una de sus interpretaciones más memorables, pero quizá si suponga un pequeño rayo de luz en todo esta oscuridad.

La torre oscura no representa tampoco ninguna novedad, ni siquiera a nivel técnico, con unos efectos especiales correctos, nada innovadores y con una producción tampoco destacable por algo en concreto.

Las turbulencias que han rodeado su producción, incluidos esos 6 millones más de presupuesto que se tuvieron que invertir para rodar más escenas una vez terminada, han pasado factura a La torre oscura, una película que adolece precisamente de una cuidada preproducción, de un sólido guión y de un reparto que le de cierto empaque.

Realmente ver La torre oscura es muy parecido a ver una cinta de aventuras de sobremesa, pero de más presupuesto. Por lo demás, las sensaciones que nos deja son de decepción e indiferencia.