(Greta Gerwig, 2017)
Lady Bird ● 2017 ● USA ● 1h 34min
★★★★★

Lady Bird

Un paso hacia la madurez que, sin embargo, no se queda en la memoria.

La idea de recrear el viaje hacia la madurez desde el punto de vista de uno mismo, es y ha sido varias veces, recurso en Hollywood para darnos alguna que otra alegría. El problema es que, en casi todas las veces, los recursos y/o situaciones, se asemejan tanto que uno tiene la sensación de que, o bien, ya ha visto la película, o de que esa época en la vida no es tan maravillosa como se recuerda.

Con Lady Bird, segunda película como directora de la actriz Greta Gerwig, ese paso quizá también haya caído en los tópicos y en las mismas situaciones, pero al menos consigue sacarnos ciertas sonrisas con algunas escenas en donde se intenta quitar hierro al asunto.

Christine, o mejor dicho Lady Bird que es como quiere que la llame todo el mundo, está a punto de ir a la universidad. Su último año lo va a pasar en un instituto religioso de Sacramento, ciudad que aborrece. Casi en continua “guerra” con su madre, Lady Bird descubrirá el principio de un viaje que nunca olvidará.

Protagonizada por la nominada Saoirse Ronan, la película es un viaje desde el punto de vista de la propia protagonista, que da el título a la cinta. Un viaje a la madurez, de descubrimientos, de decepciones, de sorpresas, de secretos… ¿suena verdad? Sí, Gerwig no ha inventado la pólvora, pero se ha esmerado lo suyo en retratar unos personajes a los que se les coge cierto cariño, incluida la propia protagonista.

Ronan da vida a un personaje con el que simpatizamos enseguida, es muy fácil identificarse con lo que la sucede.

La película no parece tener muchas más pretensiones, ya que va muy justa de ritmo y duración (hasta se hace un poco larga). Lo más interesante de ella radica en la interrelación de los personajes y en cómo van guiando a la protagonista hacia su sueño/hueco en la vida.

Acompañando a Ronan, Laurie Metcalf, en el rol de una madre controladora sin ser obsesiva, pero sobre todo muy crítica con su hija. Entre ambas hay roces, situaciones delicadas, pero al final, el amor entre una madre y una hija no lo puede romper nada, y aquí tenemos varios ejemplos.

La figura paterna, quizá no tan protagonista con la madre, juega un papel casi secundario, pero muy cómplice de la protagonista. La joven Lady Bird se disputa entre la confianza y la ternura de su padre, y la crítica y dureza de su madre, aunque no distingue entre ambos a la hora de demostrar que son lo más importante en su vida.

Y es que este paso a la madurez también viene marcado por los descubrimientos. Los bailes de fin de curso, los primeros amores, la pérdida de la virginidad, las amigas que siempre están ahí cuando se las necesita, o las chicas populares de clase, que al final, son… lo que son, populares, pero que nunca podemos contar con ellas. Sí, son todo un conjunto de pequeños clichés, que sin embargo al estar muy bien apoyados por el reparto, consiguen que por momentos nos olvidemos de que ya los hemos visto antes.

La labor tanto de Ronan como de Metcalf, como del resto del reparto, sin duda es encomiable, y hacen todo lo que pueden por que la película no resulta tan típica. Además, el guión de la propia Gerwig, se adorna con algunos puntos cómicos (lo que hacen que este viaje en ocasiones sea como una parodia de lo que debería ser), y le da una frescura que se agredece y mucho a la película.

Sí, no es una cinta que posiblemente nos quede grabada en la cabeza, seguramente se la puede olvidar a las horas/días de su visionado. Quizá sea uno de sus principales defectos.