The Wolverine ● 2013 ● USA ● 2h 06min
★★★★★

Lobezno inmortal

Un entretenimiento algo vacío.

Nuevamente Hugh Jackman vuelve a enfundarse el traje de Lobezno en esta segunda entrega dedicada al personaje de MARVEL y que, con facilidad, supera a la primera cinta, dirigida por Gavin Hood hace ya cuatro años.

Tras el pequeño varapalo que supuso para la saga de los X-Men, la primera incursión en solitario de Lobezno (X-Men Orígenes: Lobezno (Gavin Hood, 2009)), no era de extrañar que el despegue de una nueva aventura del héroe Marvel, tuviera más problemas que ventajas. Directores que abandonaron, guiones que se cambiaron, historias que rotaron… un ejemplo de que no se trataba de manejar una simple historia sobre el mutante Logan, sino de tomarse en serio una de las franquicias MARVEL que más dinero podría hacer.

Si el ejercicio de Hood no dejó contento prácticamente a nadie, la incorporación de un director con más capacidad para manejar personajes como James Mangold, auguraba una cinta más interesante, o al menos, más intensa que su anterior entrega. Respetando los estándares del personaje y el protagonista (sabemos que ver a Lobezno con otra cara que no sea la de Hugh Jackman será difícil si pasa algún día), se ha lanzado a firmar una cinta correcta y que da más alegrías que X-Men Orígenes: Lobezno (2009), algo no muy complicado, pero que sin embargo, no parece ser suficiente.

La historia de Lobezno inmortal no continúa, literalmente, la que se cerró en X-Men Orígenes: Lobezno, sino que se limita a continuar la historia que Rattner rubricó con X-Men: La decisión final (2006), donde se atisbaba ya la importancia que tenía el personaje de Lobezno dentro de toda la saga de los X-Men. Y es que no sólo es uno de sus principales atractivos, sino que parece ser el que más profundidad e interés tiene de todos los mutantes (con permiso de Charles Xavier, que para eso está X-Men: Primera generación (2011) y secuela) para todos aquellos a los que les toca escribir sobre ellos.

Aquí Logan/Lobezno se traslada a Japón, donde deberá proteger a una joven de un misterioso clan liderado por un hombre al que Lobezno salvó la vida en Nagasaki. La inmortalidad y el honor se mezclan en mitad de una tormenta, para decidir el verdadero destino de nuestro héroe.

A pesar de los imprevistos que tuvo en sus orígenes, la cinta no aburre. Es entretenida, bastante amena y con escenas espectaculares, unos cánones que toda película de superhéroes tiene que seguir si, al menos, quiere cumplir con lo mínimo. Mangold no se deja llevar en exceso por la tecnología computerizada (salvo en contadas ocasiones) y filma escenas de acción con bastante solvencia y convicción. Por su parte, la respuesta del reparto (no sólo del propio Jackman) es más que correcta, devolviendo interpretaciones sencillas y que poco o nada tienen que destacar.

Quizá sea este el “pero” que muchos fans haya puesto a Lobezno inmortal, y es que tratándose de una segunda película sobre el personaje, quizá hubiera sido necesario explorar otras facetas de Logan y no siempre recurrir a su socarrona y graciosa personalidad que tan característica es de él. Sobra quizá alguna que otra excusa relacionada con su interacción de personajes (la historia de amor con Mariko, por ejemplo) en donde se muestra un Lobezno algo más vulnerable, eso sí, sin llegar a convencer del todo (ni siquiera las apariciones de Famke Janssen ayudan a esto).

Como cinta aislada del universo “X-Men” puede funcionar perfectamente ya que, a pesar de contar con diversos nexos de unión con la saga (muy bien colocados a lo largo de la película) no parece necesario un extenso conocimiento de ésta para comprender ya no sólo la cinta, sino al propio Lobezno.

En resumen, Lobezno inmortal es entretenida, sin demasiadas expectativas de que en un futuro y en esa tercera entrega que se está apalabrando, haya más novedades. Es una cinta que funciona a casi todos los niveles y, por lo que se ve, tampoco es necesario explorar mucho más.