Mad Max: Furia en la carretera
Mad Max: Fury Road ● 2015 ● Australia-USA ● 2h
”Respeta muy bien el espíritu de la saga. Entretenimiento garantizado.”
★★★★






Comparte

Han pasado 36 años desde que el director australiano George Miller, pusiese al volante de un coche a toda velocidad a Mel Gibson en Mad Max – Salvajes de autopista (1979). El éxito y la novedad, impulsaron a esta cinta de poco más de medio millón de dólares de presupuesto, a dos secuelas más, que hicieron descender un poco, el interés del público por el personaje de Max Rockatansky. Miller se ha encargado de devolverla al cine, respetando el estilo que hizo de esta saga, una de las más veneradas entre los cinéfilos.

Estamos en un mundo apocalíptico, donde el tirano y violento Inmortal Joe, ha instalado una ciudadela en mitad del desierto. Allí se encarga de proporcionar agua y diversión a su antojo a todo aquel que acata sus normas. Pero ha llegado la hora del cambio, de la rebelión, ha llegado la hora de que un hombre, Max, entre en escena. Junto a él, un grupo de mujeres buscarán el paraíso, su hogar.

Vaya por delante la increíble capacidad de Mad Max: Furia en la carretera de haber absorbido al momento, el estilo que Miller improntó hace unos cuantos años en la tercera entrega, Más allá de la cúpula del trueno (1985), dejando el protagonismo a un yermo desértico, donde la violencia y la velocidad, conviven a diario con grupos de mercenarios, de brutales matones, todos ellos liderados por un energúmeno. Entonces era la temible Tia Ama (la cantante Tina Turner), y aquí es Inmortal Joe. El villano siempre ha sido importante en la saga Mad Max, y aquí no podía ser menos, aunque quizá echamos en falta algo más de su presencia en pantalla.

La fulgurante carrera del británico Tom Hardy no ha hecho más que despegar con su papel heredado de Mel Gibson. Un acierto, teniendo en cuenta la increíble capacidad solvente de Hardy para hacer cualquier papel. Aquí, con unos diálogos escasos, logra transmitir toda su fuerza en pantalla, tanto a nivel físico como a nivel interpretativo, logrando una simpatía con su personaje, casi desde el comienzo de la película.

Mad Max: Furia en la carretera además cuenta con la presencia de otra gran estrella, cuyo personaje aporta mucho a la historia. El hecho de que Miller haya conseguido para esta odisea a Charlize Theron, no hace más que enfatizar en la enorme confianza que el proyecto despertaba entre las grandes estrellas. El personaje de Theron, identificada como una auténtica heroína, viene un poco a recuperar el héroe femenino, salvadora de la integridad de la mujer y justificadora de la salvación que, necesariamente, buscan las féminas a las que protege.

En su conjunto, Mad Max: Furia en la carretera, no es una cinta difícil de guardar en nuestro cajón de películas que nos han gustado. Sin duda gustará sobre todo a los que siguen al personaje y a la saga. Si resulta que te incorporas de nuevo al universo particular de Miller, quizá la cinta no te diga mucho y te resulte algo vacía.

Mad Max: Furia en la carretera ha sido una grata sorpresa, una película llena de entretenimiento, que apenas da respiro al espectador, pero que mantiene muy bien la esencia de lo que ya conocemos. Mención especial además a la valentía de Miller de utilizar en su mayoría, efectos especiales en vez de digitales (se comentaba que sólo un 20% de los efectos eran CGI), algo que además enriquece el elevado nivel técnico de la película.