Mank

Mank (David Fincher, 2020)
Una apuesta muy personal sobre el Hollywood de los años cuarenta
★★★½
recomendada

Lo último que nos llegó de David Fincher para la gran pantalla fue Perdida (2014) y en la pequeña, la serie Mindhunters, de la que ya ha anunciado que se va a desvincular. Ahora regresa a ambas pantallas (recordemos que se puede ver tanto en Netflix como en algunos cines) con Mank, una interesante película, retrato de una época y de una figura, la de Hermann Mankiewicz.

Gary Oldman (soberbio en su papel protagonista) interpreta al que fuera guionista de la mítica Ciudadano Kane (Orson Welles, 1941), un hombre entrado en los cuarenta con una lista de adicciones que iban desde el alcohol a las apuestas, pasando por algunas supuestas aventuras con jóvenes de Hollywood (aunque esto realmente no queda reflejado en la película ya que nunca se probó). A través de la escritura del guion de la cinta de Welles, vamos conociendo las luces y sombras tanto del propio Mankiewicz como de la época que le tocó vivir.

Vaya por delante que Mank es, quizá, la cinta de Fincher más personal. Sobre todo por dos aspectos, por un lado por el guion, escrito por el padre del propio director. No fue la única vez que Jack Fincher escribió un guion, ya lo hizo cuando Scorsese pretendía llevar a la gran pantalla la vida de Howard Hughes, aunque finalmente escogió el texto de John Logan para hacer El aviador (2004)

Por otro lado, a nivel de dirección, es uno (sino el que más) de sus trabajos más elaborados como cineasta. Ya no sólo por la valentía de rodar la película en blanco y negro, sino por acercarla, a la actualidad, tocando temas que, a pesar de retratar una sociedad de hace más de cincuenta años, siguen estando vigentes hoy en día.

La película nos traslada al Hollywood de los años cuarenta, una época en la que el “star system” seguía vigente (aunque ya daba algunos coletazos de su final), en donde la política y el cine se mezclaban a la hora de arañar votos, o de influenciar en las conciencias sociales. Es un retrato en donde las grandes productoras como la Metro Goldwyn Mayer, Paramount o Warner no salen muy bien paradas y somos testigo de la feroz competencia y rivalidad que había entre ellas, como si de niños en un patio de colegio se tratase.

La película tiene muchas capas. Una de ellas, quizá la que menos interesante pueda resultar es la que hace referencia, precisamente, a la mezcla de política y espectáculo. En ocasiones resulta bastante poco interesante dentro de la historia de Mank. No es que sobre, que no lo hace, pero si puede apartarnos en alguna ocasión del hilo principal. Una escena en concreto (la de la cena de las elecciones al Gobernador de California) es quizá la más destacable, donde podemos ver a un Mank desatado y lanzando verdades directamente a la cara de hombres tan conocidos como Louis B. Mayer o el controlador productor Irvin Thalberg.

Gary Oldman, Arliss Howard y Tom Pelphrey.

Otra de las capas que resulta quizá más interesante es toda la que tiene que ver con la personalidad del propio Mank. Oldman realiza un retrato absolutamente fascinante de un hombre hastiado del sistema, ansioso por cambiarlo, con una curiosa relación con su hermano Joseph (que luego sería un reputado director), con unos principios prácticamente inquebrantables y en ocasiones un tanto deslenguado, lo que le aporta ese toque cómico que suele romper alguna que otra escena y que, sin temor, se agradece bastante. A pesar de que renegaba un poco del sistema de Hollywood y trataba de evitar mezclar política con cine (si lo veía claro no se detenía en soltarlo), da la sensación de que se infravaloraba y de que el éxito de su guion (y su lucha por que apareciese acreditado, Welles aceptó que apareciese su nombre por 10.000 dólares) le llegó prácticamente por sorpresa. Una lástima que no volviéramos a «escuchar y ver» más textos suyos.

Mank puede resultar un tanto densa, no lo vamos a negar. Tiene un ritmo lleno de altibajo, y hasta en ciertos momentos se va por otros derroteros (el uso de flashbacks, puede hacernos perder el interés), pero tampoco se aleja del rumbo marcado.

Es una película que, incluso a día de hoy, sigue vigente. El control de los llamados “mass media” aquí con la figura de W. Randolph Hearst como máximo representante de ese poder silencioso, capaz de acabar con tu carrera sin apenas pestañear (muy buen interpretado por Charles Dance).

El elenco de secundarios que rodea a Oldman tampoco se queda atrás en cuando a mención. Prácticamente es un reparto que está redondo en su conjunto. Amanda Seyfried, Lily Collins, Arliss Howard y el anteriormente mencionado Charles Dance, ofrecen interesantes e importantes aportaciones a la historia, arropando siempre a Oldman en sus apariciones.

Una película que rezuma cine clásico, que rezuma gusto por el séptimo arte. Mank es metacine, cine dentro del cine, todo ello tratado con respeto seriedad, con una estética abrumadora y que consigue reproducir muy bien el tono de aquellas películas de los años dorados de Hollywood.

¿Cuesta seguirla? No es una cinta quizá para todos, pero sin duda es una absoluta recomendación para los amantes del cine clásico, y también para los que quieran indagar un poco más en la época y en la industria cinematográfica de aquellos años. Importante, aunque ya se ha dicho, no es necesario haber visto Ciudadano Kane para poder entenderla, seguirla o apreciarla.

¿Por qué no se estrenó en cines?

Como ya sucedió con otros títulos de Netflix como Roma (Alfonso Cuarón, 2018) o El irlandés (Martin Scorsese, 2019), la cinta de Fincher se ha podido ver en muy pocas salas. Mank es una producción exclusiva de Netflix y como tal se concibió principalmente para estrenarse en la plataforma.

¿Cómo se puede ver?

Sólo a través de Netflix. Tras su pequeño estreno en salas (el pasado 20 de Noviembre) aún se puede ver en cines muy seleccionados.

Ficha técnica

Guión
Jack Fincher
Dirección de fotografía
Erik Messerschmidt
Música
Trent Reznor, Atticus Ross
Montaje
Kirk Baxter
Formato
2.20:1
Nacionalidad
USA
Duración
131 min.
Distribución
Netflix
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