Metro Manila
Metro Manila ● 2014 ● Reino Unido-Filipinas ● 1h 55min
”Su mezcla, la convierte en una cinta interesante.”
★★★★






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El director británico Sean Ellis, se ha hecho un pequeño hueco en el cine por méritos propios. No tiene una filmografía excesivamente amplia, pero ya con su tarjeta de presentación, Cashback (2008), basado en su propio cortometraje, Ellis, consiguió llamar la atención. Ahora nos llega Metro Manila, cinta con más miga y mucho más dura que aquella.

Estamos en Filipinas, en la zona de los arrozales. Allí viven Oscar, su mujer y sus dos hijas. Pero la necesidad les hace viajar hasta Manila, donde él encuentra un trabajo como guardia de seguridad de una empresa de vehículos blindados. Lo que parece un sueño, pronto se torna a una compleja situación en donde se mezclan los robos y la supervivencia.

Una de las principales virtudes de Metro Manila (nombre con el que se conoce a la región donde está la capital del país) radica en su fusión, una buena mezcla entre drama social y algo de thriller. Quizá sin esa pequeña pizca, la película pasaría rápidamente al montón de cintas más o menos similares, en donde se plantean la crudeza de vivir en un país pobre. Ellis ha sabido conjugar muy bien ambos aspectos y la película le ha salido muy bien.

Con un desarrollo bastante plano (lo cierto es que los personajes no dan mucho más de si) y con un final quizá un tanto previsible, Metro Manila llega incluso a convertirse en una cinta entretenida (aunque suene cruel). Ellis no se postula, ni siquiera a través del personaje de Oscar, ojo de toda la historia, sino que decide mostrarse como un espectador.

La unión de las dos subtramas de la película (el trabajo de él y la búsqueda del trabajo de ella), confluyen en un desenlace que, a pesar de despacharse rápidamente, no deja lugar a dudas de que en la vida, a veces hay que actuar rápido, y más cuando se trata de sobrevivir o, al menos, de proteger a nuestra familia. En ocasiones, el espectador puede tener la sensación de que la cinta es un poco tramposa, al deambular entre dos mares.

Ambientada en varias partes de la propia Manila, Ellis muestra a la ciudad como un mero espectador igualmente, devorando durante la película, a sus protagonistas, cambiándolos, transformándolos, hasta convertirlos en lo que nunca hubieran pensado que podrían ser. Una transformación que, quizá habría exigido algo más de tiempo. No obstante Metro Manila no es ni mucho menos una película densa o larga.

En cuanto a su reparto, absolutamente desconocido para nosotros, no es tampoco una de sus mejores bazas. Metro Manila no tiene estrellas, por que quizá no las necesita. Una historia así contada con actores de renombre, quizá la haría perder gran parte de su encanto.

Y es que Metro Manila, con todo lo que tiene es una buena película, disfrutable, en donde somos testigos de lo que pasa, nos podemos poner de un lado a otro, pero seguramente, nunca podremos sentirnos indiferentes.